Carlos III pidió «la guía y ayuda de Dios Todopoderoso» al ser proclamado nuevo Rey de Inglaterra

El pasado sábado, el ex príncipe de Inglaterra y ahora recién proclamado rey de su país, Carlos III, pidió la ayuda y guía de Dios para asumir este gran cargo, tras la muerte de su madre, la reina Isabel II.

La monarca de 96 años falleció el pasado jueves 8 de Septiembre en su residencia de Balmoral, en donde acudieron sus hijos, nietos y nueras ante un diagnostico bastante preocupante que se conoció sobre ella y su salud ese mismo día por la mañana.

Tras el fallecimiento de su madre, quien estaba en línea directa para la ascensión al trono de Inglaterra era el príncipe Carlos, quien automáticamente se convirtió en rey siendo proclamado como tal el sábado 10 de Septiembre.

En presencia de la familia real, la nueva primera ministra Liz Truss, ex ministros, personalidades políticas, arzobispos de Canterbury, York y otros más, Carlos recibió su título dentro del Palacio de St. James

Allí, recalcó que seguiría el “ejemplo inspirador” de su madre y pidió la guía y ayuda del “Todopoderoso” para hacer una buena gestión, todo frente al Consejo de Adhesión.

En su discurso dijo lo siguiente:

«Mis señores, damas y caballeros, es mi deber más doloroso anunciarles la muerte de mi amada madre la reina. Sé cuán profundamente ustedes, la nación entera, y creo que puedo decir el mundo entero, solidariza conmigo en la irreparable pérdida que todos hemos sufrido”.

«Es el mayor consuelo para mí saber la simpatía expresada por tantos hacia mi hermana y mis hermanos. Y que un afecto y un apoyo tan abrumadores se extiendan a toda nuestra familia en nuestra pérdida».

«Al asumir estas responsabilidades, me esforzaré por seguir el ejemplo inspirador que se me ha dado al defender el gobierno constitucional y buscar la paz, la armonía y la prosperidad de los pueblos de estas islas y de los reinos y territorios de la Commonwealth en todo el mundo».

«En este propósito, sé que seré sostenido por el afecto y la lealtad de los pueblos cuyo soberano he sido llamado a ser, y que en el desempeño de estos deberes me guiaré por el consejo de sus parlamentos electos”.

«En todo esto, me siento profundamente alentado por el apoyo constante de mi amada esposa. Aprovecho esta oportunidad para confirmar mi voluntad e intención de continuar con la tradición de entregar los ingresos hereditarios, incluido el Patrimonio de la Corona, a mi gobierno en beneficio de todo, a cambio de la Subvención Soberana, que respalda mis deberes oficiales como Jefe de Estado y Jefe de la Nación”.

«Y al llevar a cabo la pesada tarea que se me ha encomendado, y a la que ahora dedico lo que me queda de mi vida, pido la guía y la ayuda de Dios Todopoderoso»

En esa ceremonia, el rey Carlos expresó ser “Defensor de la Fe” prestando juramento sobre la seguridad de la Iglesia de Escocia, sus palabras afirmaron que por “la Gracia de Dios” se compromete a mantener y preservar el Establecimiento de una verdadera creencia protestante según lo dictamina las leyes promulgadas en Escocia en  prosecución de la Reclamación de Derecho y particularmente por una Ley titulada ‘Una Ley para asegurar el Gobierno de la religión protestante y la Iglesia Presbiteriana’.

Asimismo, también estará al pendiente de las Actas aprobadas en el Parlamento de ambos Reinos para la Unión de los dos Reinos, y que trabajen en conjunto para preservar el culto, disciplina, derechos y privilegios de la Iglesia de Escocia.

“Que Dios me ayude», expresó.

Al compás del himno nacional y el grito “Dios Salve al Rey”Carlos III fue confirmado como nuevo rey de Inglaterra a sus 73 años, quien estará al cargo no solamente del país y todo lo compete con su cargo sino también como máximo líder de la iglesia de su país, como lo dictamina sus costumbres.

Pedimos a Dios que lo guíe y le ayude a realizar una buena gestión, que ésta esté cargada de buenas decisiones para todas las personas, teniendo en cuenta la preservación de los valores conservadores en la sociedad, el matrimonio bíblico y la unión de la familia bajo el diseño original dado por el Señor, respetando siempre la libertad religiosa de la fe cristiana.