Bolivia: más de tres millones de hectáreas han sido arrasadas por los incendios forestales en lo que va del año

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  • Del total de las hectáreas quemadas en este departamento, mas de la mitad están dentro de áreas naturales protegidas.
  • Entre las zonas reservadas más afectadas están el ANMI San Matías, Ñembi Guasu, Otuquis, Bajo Paraguá y Rios Blanco y Negro.

“Las zonas afectadas en Santa Cruz suman, hasta el momento 2 463 731 hectáreas. De ese total el 58 % está dentro de áreas naturales protegidas”, señaló Adita Montaño, directora de Recursos Naturales de la Gobernación de Santa Cruz durante la presentación del informe sobre los incendios forestales, el día 23 de octubre.

En su exposición, Montaño también señaló que el 63 % del departamento aún presenta riesgos de que ocurran incendios. Mencionó, además, que en los municipios de Concepción, San Ignacio de Velasco, El Puente, San José de Chiquitos y Ascensión de Guarayos aun se reportan zonas de fuego.

“Ha sido un año crítico”, agrega Oswaldo Maillard, coordinador del Observatorio del Bosque Seco Chiquitano de la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC), organización que monitorea los incendios forestales y la pérdida de bosques en Santa Cruz. “El año pasado se llegó a 2.2 millones de hectáreas quemadas en diciembre, pero este año ya superamos esa cifra cuando recién estamos en octubre”.

En los últimos años los incendios forestales en Bolivia han sido devastadores. En el 2019, el fuego arrasó cerca de seis millones de hectáreas en todo Bolivia; y en el 2020 la cifra nacional fue de cuatro millones de hectáreas.

Mientas que para el 2021, según el último reporte de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), Bolivia registra más de 3.4 millones de hectáreas quemadas en todo el país, entre el 1 de enero y el 15 de octubre. El reporte también indica que los departamentos de Santa Cruz y Beni concentran el 94 % de áreas quemadas.

Una alerta en la Reserva de Vida Silvestre Ríos Blanco y Negro

Una alerta de Global Forest Watch (GFW) del 9 de octubre dio cuenta de un reciente incendio ocurrido en la Reserva de Vida Silvestre Ríos Blanco y Negro. La información indicaba un dato preocupante: el fuego duró casi un mes.

Los datos de GFW señalaron que el fuego se inició en la quincena de setiembre y las imágenes satelitales mostraron una gran extensión afectada por el incendio.

“Fueron 34 700 hectáreas de bosque protegido que se quemaron. Los primeros focos de calor empezaron el 13 de setiembre, y después de un mes se apagó por las lluvias”, confirma Maillard sobre el gran incendio reportado por GFW.

Maillard explica que la Reserva de Vida Silvestre Ríos Blanco y Negro ocupa el quinto lugar entre las áreas protegidas más afectadas por los incendios en Santa Cruz.

El experto de FCBC agrega que lo que más preocupa de este incendio es que la zona quemada corresponde únicamente a bosques, a diferencia de otras zonas también afectadas con los incendios de este año en las que se encuentran también matorrales. “El ecosistema de Ríos Blanco y Negro es bosque de transición entre la Chiquitanía y la Amazonía”, explica.

Licy Tejada, experta en forestería comunitaria y asesora del pueblo indígena Guarayo, señala que en el 2019 se identificó un incendio de gran magnitud en el mismo sector de la reserva y que en el 2020 también hubo fuego en la misma zona. En ese momento —menciona Tejada— el área quemada alcanzó las 60 mil hectáreas.

Las Tierras Comunitarias de Origen (TCO) Guarayo rodean a la Reserva de Vida Silvestre Ríos Blanco y Negro.

“Desde el 2019 hemos visto que se han presentado estos incendios como si se tratara de círculos, como anillos que van creciendo”, señala Tejada y agrega que las imágenes del incendio de este año muestran un sector muy cerca de las emergencias anteriores, a menos de 50 kilómetros. “Al parecer en esa área están habilitando los terrenos”, comenta sobre las causas de los incendios, que muchos expertos las relacionan con los llamados avasallamientos u ocupaciones de tierras.

Tejada agrega que solo con las lluvias se logró controlar el último incendio, puesto que, el municipio no cuenta con infraestructura ni logística para llegar hasta la zona donde ocurrió el fuego. “Era una zona alejada, en el centro de la reserva. Es improbable que hayan llegado los bomberos porque se necesita mucha logística y el gobierno municipal no cuenta con infraestructura ni personal para ese tipo de incendios”.

Para Tejada la única esperanza es que las lluvias puedan apagar los incendios que aún hay en el departamento de Santa Cruz. “Anoche ha llovido torrencialmente en la provincia. Espero que eso salve al monte”, dijo el domingo.

Jorge Adriazola, coordinador de Control de Incendio y Manejo de Fuego de la Gobernación de Santa Cruz, confirmó que este incendio forestal se presentó en una zona de “muy difícil acceso”, por tanto, “solo la lluvia logró detenerlo”.

Las áreas protegidas arrasadas por el fuego

La reserva de Ríos Blanco y Negro no ha sido la única área protegida afectada por los incendios de este año. Según Oswaldo Maillard del Observatorio del Bosque Seco Chiquitano, el Área Natural de Manejo Integrado San Matías registra más de 800 000 hectáreas perdidas. “Los incendios en San Matías duraron entre dos y tres meses”.

La lista sigue con el Área de Conservación e Importancia Ecológica Ñembi Guasu con 220 000 hectáreas arrasadas por el fuego; Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Otuquis con 120 000 hectáreas quemadas y Bajo Paraguá que ha perdido más de 50 000 hectáreas.

“Este año hemos tenido incendios extensos y algunos muy extremos”, explica Adriazola, de la Gobernación de Santa Cruz, aunque precisa que la cantidad de hectáreas quemadas aún están por debajo de las cifras de los dos últimos años.

Adriazola menciona, por ejemplo, el incendio que afectó el área protegida Otuquis, a inicios de 2021. Un incendio que —según refiere— “avanzó muy rápido”. Los incendios del ANMI San Matías también han sido devastadores, comenta Adriazola. “El tipo de vegetación y la temperatura alta de estos dos lugares facilitó la propagación del fuego. Este año llegamos a 43 grados de temperatura y una humedad de apenas 10 %”.

El funcionario de la Gobernación de Santa Cruz menciona también la afectación en el departamento de Cochabamba, donde —indica— “se ha visto un repunte de incendios forestales”.

Sobre la atención a los incendios, Adriazola anota que este año, a diferencia de los anteriores, la gobernación ha contado con mayor cantidad de bomberos, además que, se está empezando a utilizar un sistema de alerta temprana “que ayudó a controlar los incendios”.

Se trata de un mecanismo mediante el cual se hace una simulación del comportamiento de un incendio, tomando en cuenta el avance del fuego, las condiciones climáticas, la topografía y el tipo de combustible (matorrales, árboles o pastos, entre otros) que se está quemando. “Esto nos da una visión para definir una estrategia para enfrentar el fuego. Es un sistema que recién se empieza a utilizar en la gobernación. Por ahora se ha probado en incendios pequeños”, finaliza.