Ya hay un metro que permite pagar con la cara: así funciona este sistema de reconocimiento facial

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En el metro de Moscú se ha activado la posibilidad de pagar con la cara, mediante un sistema de reconocimiento facial.

El reconocimiento facial cada vez se encuentra más presente en nuestra sociedad. Aunque en la Unión Europea se le trate de poner algunos límites, hace tiempo que llegó a nuestras ciudades y hay países donde se utiliza en la vida diaria, aunque casos como el de Mercadona muestren los problemas que lo acompañan.

El metro de Moscú es uno de los últimos ejemplos. En esta ciudad se ha activado un servicio denominado Face Pay para pagar sin tener que mostrar nada más que la cara. Su despliegue está siendo masivo al instalarse en 240 estaciones de metro, según The Guardian.

Para activar Face Pay los trámites son bien sencillos y se utiliza una aplicación llamada Mosmetro en la que hay que añadir una fotografía, la tarjeta de metro y la tarjeta del banco. Una vez se aprueba el perfil, se puede acceder al metro solo con acercar la cara a los dispositivos.

Según declaraciones del alcalde de Moscú, Serguéi Sobyanin, «Ahora todos los pasajeros podrán pagar el viaje sin sacar su teléfono, Troika o tarjeta bancaria». Aclaramos que la Troika es una tarjeta que se utiliza para el transporte público de la ciudad.

Como no podía ser de otra forma, la noticia ha sido acogida con desconfianza por muchos al valorar qué se puede hacer con la información recopilada, más todavía en un país en el que los derechos civiles suelen estar en discusión.

Desde el Departamento de Tecnología de la Información de Moscú han informado que las fotografías enviadas al sistema no se cruzarán con la policía para evitar suspicacias.

Además, también se asegura que todos los datos se cifrarán con la mayor seguridad gracias al sistema GIS ETSHD (Centro Unificado de Procesamiento y Almacenamiento de Datos de Moscú).

Todo esto no es más que un signo de los tiempos: a pesar de las polémicas, algunas tecnologías siguen expandiéndose de forma imparable y los ciudadanos tienen que aprender a convivir con ellas.