Rabino, imán y pastor colocan primera piedra de lugar de culto multirreligioso en Berlín

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Líderes religiosos y políticos de Berlín colocaron el jueves la primera piedra de un nuevo lugar de culto multirreligioso que tiene como objetivo unir a cristianos, judíos y musulmanes bajo un mismo techo.

“La idea es más grande que el edificio”, dijo el director del proyecto, Roland Stolte, en una ceremonia para marcar el comienzo de las obras de construcción de la llamada “Casa de uno”.

Concebido hace una década, el ambicioso proyecto de un lugar de culto multirreligioso está programado para abrir en 2025 en la Isla de los Museos en el centro de Berlín de acuerdo al reporte de The Times of Israel.

Construido en el sitio de una antigua iglesia que fue demolida bajo el antiguo régimen comunista de Alemania Oriental, el edificio contendrá tres lugares de culto separados para cristianos, judíos y musulmanes.

Sin embargo, la mezquita, la sinagoga y la iglesia protestante estarán conectadas por un gran salón comunal diseñado para albergar eventos y festivales comunales.

“Es un paso adelante muy simbólico para nosotros”, dijo Kadir Sanci, quien será el imán de la futura mezquita.

“En estos tiempos de polarización que proyectan una enorme sombra sobre el mundo, la ‘Casa del Uno’ encarna el espíritu constructivo de la fe y la espiritualidad”, agregó.

El lugar de culto multirreligioso sería “un lugar de paz y seguridad” en un momento en que las tensiones entre las comunidades judía y musulmana de Berlín han estallado a raíz del reciente conflicto en el Oriente Medio.

Hubo indignación en Alemania en las últimas semanas después de que se quemaron banderas israelíes y se corearon consignas antisemitas en algunas manifestaciones pro palestinas en toda Alemania.

Al hablar en la ceremonia, el alcalde de Berlín, Michael Mueller, dijo que “el odio, la violencia, el antisemitismo, la islamofobia, el racismo y la incitación al odio racial no tienen cabida en nuestra sociedad”.

El imán, el pastor y el rabino dijeron breves oraciones antes de que los objetos simbólicos de las tres religiones fueran arrojados al cemento.

Se estima que el proyecto costará alrededor de 57 millones de dólares y está financiado en parte por el estado alemán y la ciudad de Berlín.