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Matías Enrique Salazar Moure, alías ‘el gordo Matías’, amenazó, golpeó y secuestró a sus víctimas en complicidad con su madre y el silencio de los vecinos. El caso ocurrió en el estado Aragua, en la zona central de Venezuela.

Una mujer, identificada con el seudónimo de Morella por motivos de seguridad, logró escapar del lugar donde había sido apresada por Matías Enrique Salazar Moure, alías ‘el gordo Matías’, quien la mantuvo secuestrada por más de tres décadas en el estado Aragua, en la zona central de Venezuela, a 109 kilómetros de Caracas.

Matías raptó a Morella en diciembre del año 1988, cuando ella tenía 17 años y él 23, luego de mantener una relación de noviazgo de un año. Ambos se encontraron en una terminal de autobuses y, estando allí, la joven fue amenazada por su agresor, quien la llevó por la fuerza a un hotel en el estado Aragua.

Matías Enrique Salazar Mouture (56 años).Twitter / @FEDGLOCK

Al poco tiempo, el agresor la retuvo en otro hotel y después la trasladó a varias viviendas, hasta que finalmente la encerró en un apartamento, donde la víctima pasó los últimos 18 años.

En este apartamento, ubicado en la avenida Constitución de Maracay, capital del estado Aragua, Morella fue amenazada, golpeada, y violada un sinfín de veces. Su captor no vivía con ella, pero la visitaba a diario para darle agua o alimentos (un menú que siempre consistía en arroz, huevos o lentejas).

Morella no podía ver la luz del día ni asomarse a las ventanas que, además, se encontraban cubiertas por gruesas cortinas. El lugar tampoco tenía bombillas para lograr que el apartamento permaneciese oscuro al ocultarse el sol. Las pocas veces que los vecinos escucharon ruidos, Matías aseguró que se trataba de la señora de limpieza.

En dos ocasiones, algún vecino llamó a la policía y los funcionarios acudieron hasta el inmueble donde estaba Morella, pero las amenazas lograron que ella lo ocultará todo.

Casa materna de Matías Enrique Salazar Moure en la calle Rivas de Las Mayas.Twitter / @FEDGLOCK

“La golpeaba mucho, la amenazaba y la traumatizó tanto que ella tenía miedo de levantarse. En dos oportunidades él (Matías) dejó unas llaves, que no eran las del apartamento, y ella intentó abrir la puerta, pero él al regresar se dio cuenta y las golpizas fueron brutales. Ella ya tenía miedo de hacer cualquier cosa y que él la matara“, relató al medio Crónica Uno, Óscar Hernández, sobrino de la víctima, quien ofreció los detalles anteriores.

El 24 de enero de 2020 Morella, de 49 años, volvió a ver unas llaves en el apartamento mientras Matías no estaba. Esta vez sí abrieron la puerta. La víctima caminó más de dos horas hasta encontrar el Instituto de La Mujer del estado Aragua, ya que durante su encierro escuchó un programa radial donde mencionaron esta institución estatal. Una trabajadora del ente la escuchó y remitió el caso al Ministerio Público

Dos días después, la policía toco las puertas de la casa familiar que Morella aún recordaba. Su madre había fallecido ocho años atrás, sin embargo, nunca perdió las esperanzas de hallar a su hija y por eso nunca se mudó.

“Me preguntaron si era familiar de la señora Morella y yo me asusté, pensé que me iban a decir que habían encontrado su cuerpo. Pero no fue así, estaba viva. Y la fuimos a buscar, fue un momento muy emotivo. Yo no conocía a mi tía, pero siempre se hablaba de ella. Matías la aisló completamente, de ella no había registros en el Consejo Nacional Electoral, en un banco, o algún rastro público”, relató su sobrino Óscar.

No fue la única

Tras darse a conocer el caso, vecinos que conocían a Matías denunciaron a través de las redes sociales que el hombre tenía a más mujeres secuestradas. En efecto, las autoridades hallaron a otras víctimas.

La primera era su esposa, que permaneció 32 años encerrada en la casa materna de Matías. La mujer era custodiada por la madre del raptor, Margarita Moure, quien le suministraba sustancias psicotrópicas para mantenerla sedada.

“Yo tengo cinco hijos y ninguno de mis hijos es delincuente. Todo esto es un chisme que se ha creado. Mi hijo se casó a los 18 años y ella vive aquí conmigo. Les aconsejo que no se metan en esto porque pueden salir perjudicados”, gritó Margarita Moure a un grupo de periodistas que se acercó a su casa. 

La segunda mujer fue raptada hace 23 años. Durante el secuestro, la víctima quedó embarazada. La niña, fruto de una de tantas violaciones, asistía al colegio porque su progenitor la buscaba y la llevaba diariamente. Nunca la dejó salir de casa con otros fines ni le permitió tener amigos.

Matías vivía con esta mujer y su hija, justo enfrente del edificio donde mantenía secuestrada a Morella. 

La defensa de Matías

El abogado defensor de Matías Salazar, José Barreto, aseguró este lunes en una rueda de prensa que su cliente era “inocente en todos los cargos que se le acusan”.

“Salazar tenía tres señoras ¿En qué parte la ley dice que no se puede tener tres mujeres? Con su consentimiento, claro”, dijo.

Según Barreto, cada una de estas mujeres tenía su casa, su celular y un vehículo. “Ellas estaban con él por voluntad propia y está en el expediente. Él convivía con las tres, no se puede hablar de secuestro (…) Las tres familias vivían felices“, sostuvo el abogado.

Estas declaraciones generaron indignación entre los usuarios de la red social twitter. 


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