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Crédito de la foto: Carly Hoilman / Faithwire

Adam es un padre de cuatro hijos, y el viernes pasado fue su primera vez como voluntario en los 40 días por la vida , uniéndose a los pro-vida en todo el país para defender a los no nacidos. 

La campaña de otoño de “40 días por la vida” comenzó el 25 de septiembre, y muchos grupos e iglesias pro-vida han hecho su parte para crear conciencia al reclutar voluntarios las 24 horas para orar fuera de las clínicas de aborto y dirigir a las pacientes a centros de salud alternativos que Brindar atención y apoyo pro-vida.

Adam fue un ejemplo para muchos al estar en la clínica de Planned Parenthood de West Chester, Pensilvania, como el único guerrero de oración, con un cartel que anunciaba una clínica de mujeres cercana que ofrece pruebas de embarazo gratuitas y servicios de ultrasonido. 

La presencia de Adam en la clínica fue crucial, ya que el viernes es el “día de la muerte”, el día en que esta clínica realiza todos sus abortos.

Adam era nuevo en 40 días por la vida, pero cuando vio una lista de inscripción en su iglesia, Covenant Fellowship en Glen Mills, decidió agregar su nombre. 

Cuando llegó a las 3:30 del viernes por la tarde, no estaba seguro de qué esperar o con quién podría encontrarse.

“Sé que existe un factor cultural de por medio, que es una decisión de una mujer y que soy un hombre, entonces, ¿quién me da el derecho?”, Dijo. “Pero al mismo tiempo, soy uno de los 10 niños y tengo seis hermanas, cuatro de las cuales son enfermeras”.

“Mi gran oración mientras esté aquí, es que cualquiera que entrara o saliera sentiría el amor de Jesús”, dijo.

Durante su tiempo en la clínica, Adam dijo que vio salir a una joven que “parecía un poco triste” y pensó que podría haber estado allí para abortar. Sin saber qué decir, él asintió con la cabeza para mostrar que no estaba allí “para juzgar”, sino para mostrar “compasión y cuidado”.

Compartió su oración para que las mujeres que visitaban la clínica recibirían atención financiera.

“Sé que esta no es una decisión fácil”, dijo Adam. “Los niños son caros. Y mi oración es que la gente en la iglesia, o las amigas, o la familia de las mujeres, se levanten y solo digan: ‘¿Necesitas mil dólares?’ o ‘¿Necesitas cien dólares?’ Lo que sea que necesite.” 

También oró por los médicos y el guardia de seguridad cuando salieron de la clínica para pasar el día. 

“Quiero asegurarme de que sepan que son seres humanos, y que no soy más digno del amor de Dios que ellos”, explicó. “Dios quiere que lo conozcan y sean bendecidos por Él”.

El testimonio de Adán es poderoso con el que muchos cristianos pueden identificarse. Su historia dice la verdad de que el movimiento pro-vida no se trata de cuántas marchas o vigilias de oración asiste, se trata de aparecer cada vez que Dios lo llama. 

No nos corresponde calcular cuántas vidas cambiarán o qué tipo de impacto tendrán nuestros esfuerzos individuales. Todo lo que Dios nos pide es que le demos nuestro “sí” y que confiemos en que Él se encargará del resto.

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