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El gobierno del Líbano tenía que dar explicaciones a Naciones Unidas el pasado viernes sobre la confirmación de la Fuerza Provisional de la ONU (FPNUL) estacionadas en el país por la existencia de al menos media docena de túneles que se extendían desde el sur del Líbano hacia el territorio israelí que, según el gobierno israelí, fue excavado por la organización política-terrorista Hezbolá. Nada de eso ha sucedido hasta hoy.

La operación de las fuerzas israelíes al descubrir y destruir los túneles que eran monitoreados desde mucho tiempo atrás fue celebrada por vastos sectores de la ciudadanía del Líbano y configuró un duro golpe que ridiculizó a la agrupación chiita pro-iraní que se ha mantenido en silencio y aún no ha comentado sobre el incidente en la frontera sur. Hezbolá optó por permanecer en silencio y evitó divulgar cualquier información que considera estratégica y confidencial dijeron fuentes del ejército libanés consultadas por Infobae sobre la posición del grupo islamista.

Sin embargo, a través de fuentes ministeriales en Beirut, Infobae pudo saber que “las partes oficiales interesadas (sectores de Gobierno que se oponen a Hezbolá y el ejército libanés) están haciendo un seguimiento de los hechos, y que por estas horas los esfuerzos de Hezbolá están focalizados en alejar el tema de los medios de comunicación y de la atención política con el apoyo del presidente Michel Aoun, un ex militar devenido en político funcional a Siria, Irán y a la organización islamista “.

Mientras tanto, el jefe de la Seguridad General, Mayor General Abbas Ibrahim, se reunió con el comandante general de la FPNUL, Stefano Del Col, para discutir los últimos acontecimientos a lo largo de la frontera con Israel, ambos con la intención de bajar el tenor de la crisis ocasionada por el grupo pro-iraní y preservar al Líbano de una confrontación militar con Israel producto de la irresponsabilidad y las posiciones radicales de Hezbolá. Según declaraciones del primer ministro Saad Hariri, opositor al grupo político-terrorista chiita, lo importante es impedir una escalada militar que sería perjudicial para el país y el pueblo libanés. Hariri fue categórico al señalar que Hezbolá no puede arrogarse el derecho de iniciar una guerra innecesaria y no deseada por el Líbano.

Al mismo tiempo, en lo que parece ser una respuesta no oficial de la organización islamista, el diario libanés pro-Hezbolá Al-Akhbar publicó el fin de semana un artículo en primera página del periodista Firas al Shoufi titulado: “Israel planea invadir Líbano desde Jabal Al-Sheikh”. En la publicación, el diario deja abierto un interrogante al preguntarse si los israelíes podrán frenar una penetración de los combatientes de la resistencia en la próxima guerra.

Según el artículo, el jefe militar de Hezbolá, Imad Mughniyah, supuestamente asesinado en Damasco en 2008, y sobre quien pesaba un alerta roja de INTERPOL por su participación en la voladura de Mutual Israelita de Buenos Aires (AMIA), había convertido esa zona en un poderoso campo de entrenamiento tras la guerra de 2006 con Israel. La nota periodística también presenta extensas citas del comandante actual de ese campo, quien afirma que Hezbolá se encuentra listo para la próxima guerra con Israel y que ella comenzará en poco tiempo, y cuando ocurra, es muy probable que los israelíes se enfrenten a sorpresas dolorosas.

El comandante, cuyo nombre el diario preserva, revela que en una reunión el mes pasado entre el secretario general de Hezbolá, Hassan Nasrallah, y los jefes militares de la organización, afirmaron que Hezbolá conoce todo lo referente al despliegue y preparación del ejército israelí para la guerra. También expresaron que Teherán ve con buenos ojos que en la próxima guerra los combatientes de Hezbolá penetren territorio de Israel y que lleguen hasta Cisjordania dada la amplia experiencia adquirida por Hezbolá en la guerra de Siria que, según el jefe terrorista, fue “un gran campo de entrenamiento militar” para la organización, debido a que sus combatientes utilizaron toda clase de armamento y combatieron en todo tipo de terreno, incluyendo áreas urbanas. Hezbolá está preparado para cualquier nueva guerra con Israel afirmó el jefe militar, quien adelantó que seguramente se producirá en el corto plazo y denunció un plan israelí para avanzar sobre Jabal al Sheikh (Monte Hermón) y el sector oriental del sur del Líbano, pero dijo que la resistencia ha preparado sorpresas para el enemigo detrás de cada árbol y debajo de toda roca.

“La guerra es inminente y estamos muy bien preparados”, dijo el comandante militar. Según sus dichos, el campamento Al Jabour no es solo “una zona de amortiguación” de gran importancia estratégica y geográfica en el área del río Litani, sino que ese terreno es el bastión más poderoso de Hezbolá en la zona, suponiendo que los israelíes quieren venir por aquí, sufrirán terribles consecuencias, declaró.

“Respondiendo a las teorías de que los habitantes en las áreas controladas por la resistencia recibieron mensajes de las fuerzas israelíes en sus celulares y que muchos de esos ciudadanos están hartos y cansados de la guerra, el comandante del campamento reveló al periodista que eso no es cierto, ya que miles de jóvenes reclutas se han unido a los cursos de formación de Hezbolá en los últimos meses, y que estas operaciones no son recientes sino que comenzaron luego de la guerra de julio 2006, en que se inició un intenso trabajo en el área del campamento Al Jabour que rápidamente se transformó en un campo de batalla en miniatura, con zonas de tiro y edificios para el entrenamiento en combate urbano, casa por casa. “Aquí, cada casa es una fortificación”, dijo el jefe terrorista.

La conversación sobre guerra urbana llevó al comandante a mencionar la experiencia obtenida por la organización chiita en la guerra Siria. Dijo que luchar junto al ejército sirio y la guardia revolucionaria islámica de Irán contra las organizaciones takfiris fue un importante aprendizaje con el uso de armamento moderno y nuevas tecnologías de fuego real para la resistencia, algo que proporcionó a sus combatientes una experiencia que no hubieran obtenido en ningún ejercicio real y que hoy hace a Hezbolá más poderoso que el ejército libanés.

“¿Qué impedirá que Hezbolá quiebre las defensas del enemigo en la próxima guerra? ¿Quién puede negar que cuando la próxima guerra estalle, cientos de nuestros combatientes que conocen todo sobre el despliegue del ejército enemigo al norte de Palestina no lograrán penetrar muy dentro de la propia Palestina y llegar hasta Cisjordania?”, se preguntó retóricamente.

“El ejército sionista ha colocado unidades de combate en el sector oriental, al este de la ciudad de Bint Jbeil, en Jabal al Sheikh y también ha desplegado una división blindada en ese frente con tanques mejorados Merkava y Tiger. Pero nosotros tenemos los sistemas de armas de nuestros hermanos iraníes con las que neutralizaremos sus tanques y blindados”, advirtió el jefe terrorista. “Israel debería esperar muchas y mayores sorpresas que en nuestra victoria de 2006, sufrirán muchas pérdidas si ordenan a sus soldados ingresar por aquí y nuestra contraofensiva incluye la penetración de nuestros hombres en vastas zonas de su territorio”.

Este escenario se está observando ante la pasividad del Gobierno y la impotencia del ejército libanés. Hezbolá -el ejército de ocupación iraní en Líbano- lleva 12 años violando la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU y hoy redobla su apuesta para abrir un nuevo conflicto armado con Israel, y en su acotada cosmovisión cree que puede ganarlo. Infortunadamente, si esa guerra tuviera lugar, el gran perdedor será el pueblo libanés, que desde 1990 con los Acuerdos de Taif, en el final de la guerra civil libanesa, jamás ha dejado de ser un rehén de la corrupción gubernamental y el terrorismo importando desde Damasco y Teherán.

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