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Las larvas ingieren microplásticos, facilitando que estos residuos no degradables entren en la cadena alimentaria de muchos otros animales.

La contaminación por plásticos se extiende por todo el planeta y no parece exagerado utilizar también este caso la consideración de plaga global. Se han encontrado residuos de estos polímeros sintéticos en las fosas marinas más profundas, las islas más remotas y las cimas más altas de la Tierra.

En muchos de estos casos, los residuos se acumulan en forma de microplásticos, por lo que su presencia es difícil de detectar; aunque su impacto ambiental y sanitario es igualmente preocupante. El problema puede ser incluso más grave de lo esperado si se confirman los datos de un estudio en laboratorio que se publican esta semana en la revista Biology Letters.

El equipo de científicos de la Universidad de Reading (Reino Unido) que firma este artículo han comprobado en laboratorio que las crías de mosquito común (Culex pipiens) pueden ingerir microplásticos y conservar estos residuos no degradables en su cuerpo hasta su fase adulta.

Si se confirma que esta ingesta se produce también en el medio natural, sería desgraciadamente posible que los mosquitos fueran en este caso el vector o agente transmisor de los residuos de plástico en la cadena alimentaria de muchos otros animales (por ejemplo, las aves insectívoras). Se desconoce el alcance de este tipo de contaminación, pero todo hace pensar que sus consecuencias serán negativas para el medio ambiente.

Los investigadores de la Universidad de Reading pudieron comprobar que las larvas de mosquito ingerían diminutas perlas de plástico (de 2 micras de diámetro), similares a las que se encuentran en algunos productos cosméticos o se producen al lavar la ropa sintética. Para facilitar la observación en laboratorio, los micropláticos utilizados en el experimento tenían marcadores fluorescentes. Estas pequeñas partículas seguían estando presente en el cuerpo de los mosquitos adultos una vez realizada la metamorfosis, indican los investigadores.

La importancia de estos resultados es, muy posiblemente, este proceso se está produciendo también fuera de los laboratorios. “Solo hemos visto este proceso en mosquitos, pero existen muchos otros insectos que viven en el agua y tienen el mismo ciclo de vida”, ha explicado a AFP Amanda Callaghan, bióloga de la Universidad de Reading y autora principal del estudio.

Los animales que se sabe comen estos insectos incluyen varias especies de aves, murciélagos y arañas; y muchos de ellos son cazados a su vez por otros animales. “Estamos descubriendo otra vía para la contaminación por plásticos que no se había considerado anteriormente”, destaca Callaghan.

”Es un problema importante y los plásticos que ya están en el medio ambiente van a estar con nosotros durante mucho, mucho tiempo”, concluye la autora principal del estudio.

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