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Un estudio demuestra que en estos recipientes de plástico se encuentran bacterias culpables del resfriado y aconseja desinfectarse las manos antes y después de su uso.

Los móviles están más sucios que los inodoros. También los bolsos o incluso las barbas masculinas. Ahora las bandejas de plástico que se utilizan en los controles de seguridad de los aeropuertos se suman a la lista. Un estudio publicado en BioMed Central Infectious Diseases y liderado por científicos de la Universidad de Nottinghan y del Instituto de la Salud de Finlandia concluye que están repletas de gérmenes, incluidos los responsables del resfriado común, y que acumulan más virus respiratorios que los retretes.

Los científicos responsables de la investigación recogieron muestras en distintos puntos del aeropuerto de Helsinki (desde el pasamanos de las escaleras mecánicas hasta los botones de los ascensores pasando por las bandejas y los inodoros) varias veces por semana durante la temporada alta de gripe de 2016. De las ocho muestras que tomaron de las bandejas, cuatro contenían virus respiratorios como rhinovirus o adenovirus, responsables del resfriado.

Sin embargo, de las muestras tomadas en tres zonas de los aseos públicos del aeropuerto –la tapa de la taza del inodoro, la cisterna y la cerradura– ninguna contenía virus respiratorios perceptibles. Teniendo en cuenta la cantidad de personas que utilizan estas bandejas y los objetos que se depositan en ellas (desde el móvil o el bolso hasta los zapatos) tiene sentido que se acumule gran cuantía y variedad de agentes infecciosos.

Si bien estos resultados provienen de un solo aeropuerto, probablemente sean extrapolables a cualquier otro, por lo que los expertos recomiendan desinfectar las manos antes y después del uso de estos recipientes e indican que en los puntos de control debería haber líquido desinfectante a disposición de los viajeros, así como una limpieza rutinaria de las bandejas. “Este estudio sirve para mejorar la conciencia pública sobre cómo se propagan las infecciones virales”, explicó en un comunicado el profesor Jonathan Van Tram, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nottingham. “Es posible minimizar el riesgo de contagio lavándose regularmente las manos y tosiendo en un pañuelo en todo momento, pero especialmente en lugares públicos”, añade el experto.

Según el estudio, el aumento de los viajes aéreos ha aumentado la probabilidad de que las enfermedades infecciosas se propaguen rápidamente entre países y continentes y pone de relieve la necesidad de seguir investigando la transmisión de virus respiratorios en estaciones, puertos y aeropuertos.

Si va a lavar o desinfectar sus manos la próxima vez que viaje tras pasar el control, recuerde que una vez esté a bordo tampoco estará a salvo de los gérmenes. Un estudio de 2015 de Travelmath reveló que la bandeja de la comida es la zona más sucia de un avión, con 14.000 bacterias, mientras que en la cisterna del inodoro se encontraron 1.700 unidades.

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