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La divulgación de casos desconocidos de abusos sexuales de curas y un viaje del Papa a Irlanda, uno de los países más afectados por este fenómeno, han puesto nuevamente a Francisco en el centro de la guerra de poder que asola a la Iglesia católica.

“La Iglesia se encuentra en una situación gravísima. El Papa debe aclarar”, llegó a decir el pasado lunes el cardenal estadunidense Raymond Burke, uno de los representantes más intransigentes del ala conservadora y tradicionalista.

Palabras insólitamente duras y claras que revelaron, una vez más, el hartazgo de un sector abiertamente contrario al papado de Francisco, y que ahora ha encontrado en los abusos sexuales una nueva arma para dar alas a la lucha entre facciones que se vive en los palacios de San Pedro.

Una carta de 14 páginas, divulgada el pasado domingo, editada por un vaticanista conservador, Marco Tosatti, y elaborada por el exnuncio vaticano en Estados Unidos entre 2011 y 2016, el arzobispo italiano Carlo María Viganò, ha sido el mecanismo elegido para desencadenar el ataque.

En la misiva, el prelado contó de una presunta reunión con el Papa el 23 de junio de 2013, poco después de la elección de Francisco como pontífice, en la que Viganò le habría alertado sobre la gravedad de unas acusaciones de pederastia contra el cardenal estadunidense Theodore McCarrick.

No obstante, según Viganò, la respuesta de Bergoglio supuestamente nunca llegó y el Vaticano no actuó hasta este junio, cuando el caso fue revelado a través de los medios de comunicación y Francisco castigó a McCarrick, despojándolo de su condición de cardenal.

La preparación de la carta fue ampliamente estudiada, como han revelado los mismos autores. De acuerdo con el relato hecho por el periodista Tosatti, él y Viganò se reunieron en la casa del informador el pasado 22 de agosto.

Viganò, a quien Tosatti conocía previamente por su trabajo como reportero, lo había llamado unas semanas antes solicitándole un encuentro, según contó a la prensa el reportero.

En la reunión el prelado le habría relatado las historias que luego fueron usada como base para su denuncia contra el pontífice y lo habría ayudado a escribir el supuesto encubrimiento de Francisco en un lenguaje más periodístico.

Posteriormente, decidieron que el documento fuera publicado en algunos medios religiosos críticos con Francisco, entre ellos The National Catholic Register, LifeSiteNews, La Veritá e InfoVaticana, todos de línea conservadora.

“El papa Francisco ha pedido en numerosas ocasiones total transparencia en la Iglesia, y a los obispos y fieles que actúen con parresia. Los fieles de todo el mundo se la siguen exigiendo a él también. Qué diga desde cuándo tiene conocimiento de los crímenes cometidos por McCarrick abusando de su autoridad con seminaristas y sacerdotes”, denunció Viganò, en la misiva firmada por él.

“En cualquier caso, el Papa tuvo conocimiento de ellos por mí el 23 de junio de 2013 y siguió encubriendo a McCarrick, sin tener cuenta de las sanciones que le había impuesto el papa Benedicto XVI y haciendo de él su fiel consejero”, añadió Viganò.

En su denuncia, el prelado incluso llegó a sugerir que el comportamiento del Papa se remitiría al apoyo dado por McCarrick a Francisco para que pudiera ser elegido en marzo de 2013 como jefe máximo de la Iglesia católica.

“Entonces yo no sabía nada de su larga amistad con el cardenal (Jorge Mario) Bergoglio y del importante papel que ha jugado en su elección, como el mismo McCarrick reveló al cabo de un tiempo en una conferencia en la Villanova University y en una entrevista con el Catholic National Repórter”, escribió Viganò.

De igual manera, Viganò cita el caso de los abusos clericales en Chile y en particular del encubrimiento del obispo Juan Barros, al que, según el arzobispo italiano, Francisco nombró obispo de Osorno pese a la contrariedad del obispado chileno, y que posteriormente -hace unos dos meses- condenó sólo a causa de la tormenta mediática y escándalo público que se desató en torno a dicha situación.

“Primero (el Papa) insultó a las víctimas (chilenas)”, opinó Viganò. “Después, cuando se vio obligado debido al clamor en los medios de comunicación y la revuelta de las víctimas y fieles chilenos, reconoció el error y pidió perdón, aunque informando que había sido mal informado, provocando así una situación desastrosa en la Iglesia del país, pero protegiendo aun así a dos cardenales amigos, (Francisco Javier) Errázuriz y (Ricardo) Ezzati”, agregó.

En esta línea, Viganò arremetió en particular contra uno de los principales colaboradores de Francisco, el hondureño Óscar Rodríguez Mandariaga, como presunto responsable junto al Papa de haber participado en el encubrimiento de casos de abusos.

Otro personaje acusado ha resultado ser Ángelo Sodano, secretario de Estado hasta septiembre de 2006, por ser sospechoso de encubrir también los abusos de McCarrick como, según Viganò, hizo en el caso de Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo, luego alejado de la vida religiosa activa por Benedicto XVI.

“Es bien sabido que Sodano intentó hasta lo último encubrir el escándalo de Maciel; incluso destituyó al nuncio en Ciudad de México, Justo Mullor, que se negaba a ser cómplice de las maniobras de encubrimiento de Maciel”, relató Viganò.

Con ello, el prelado italiano pidió a Francisco que dimita, una reclamación a la que Papa se negó a contestar en la inmediatez, respondiendo que el documento “habla por sí mismo”, como señaló en la entrevista concedida el pasado fin de semana a los periodistas que lo acompañaron en el viaje de regreso de Irlanda.

“El Papa Francisco debe ser el primero en dar el ejemplo a los cardenales y obispos que han encubierto los abusos de McCarrick y tiene que dimitir con todos ellos”, pidió Viganó en uno de los ataques más graves lanzados contra Francisco por parte de un miembro de la jerarquía eclesiástica.

Esta agresión generó a su vez un duro ataque por parte del cardenal Raymond Burke, quien ya en el pasado acusó a Francisco de crear confusión sobre la doctrina católica, entre otros por sus aberturas a los gays.

“El documento del último domingo del arzobispo Carlo María Viganó perturba a todos”, consideró Burke, en una entrevista con un medio de derecha italiano, La Veritá. “El único modo es ir adelante y purificar la corrupción por la raíz”, añadió.

“(El Papa) debe afrontar personalmente la cosa aclarando su posición”, puntualizó Burke.

Unas circunstancias que han sido condenadas por parte de numerosos observadores católicos independientes, pero también por medios institucionales de la Iglesia, entre ellos el diario católico italiano Avvenire.

“Un golpe está en marcha y si los obispos estadunidenses no defienden en bloque al Santo Padre en las próximas veinticuatro horas, se corre el riesgo de un cisma”, advirtió el editorialista del semanario estadunidense National Catholic Repórter, Michael Sean Winters.

“Los enemigos de Francisco le han declarado la guerra”, concluyó Winters.

“Para algunos Francisco es peligroso para la misma Iglesia”, afirmó el vaticanista de diario francés La Croix, Nicolas Senèze.

De igual manera, otros han aprovechado la ocasión para recordar que sobre el Papa también penden otras acusaciones, entre otros por haber indultado en 2015 a la organización mexicana de los Legionarios de Cristo, sobre la cual todavía existen acusaciones de encubrimiento.

En cambio, el periodista Tossatti aclaró, después de la publicación de la carta, que su contribución fue “la de una edición profesional”.

“Trabajamos (con Viganò) en el borrador, cuyo material era exclusivamente del nuncio, para verificar que era fluido y utilizable periodísticamente”, aseguró.

Según Tosatti, habría sido el arzobispo Viganò en tomar la decisión de publicar el documento, después de las revelaciones contenidas en el llamado informe Pensilvania, que relató sobre los abusos sexuales a más de mil menores en Estados Unidos. Unos abusos que, según esa investigación, involucraron a unos 300 religiosos durante siete décadas y que el Vaticano conocía desde 1963.

“Le dije (a Viganò): creo que si quiere decir algo, ahora es el momento, porque todo está patas arriba en Estados Unidos. Él dijo ‘ok’”, contó Tosatti.

“Me limité a señalar que la publicación del informe del Gran Jurado de Pensilvania tocaba los temas de los que quería hablar (Viganò), y que tal vez este era el momento oportuno para su iniciativa”, dijo Tosatti.

En esta línea, Tosatti también añadió que uno de los motivos por los cuales Viganò lo contactó fue porque el arzobispo italiano había leído “mentiras” sobre el papel de Benedicto XVI, el antecesor de Francisco, según aseguró en un mensaje publicado el 30 de agosto en su blog.

“(Tosatti) desde siempre ha sido un periodista opositor al Papa Francisco. No soporta que sea latinoamericano y jesuita. Son cosas que lo irritan”, le respondió el chileno Luis Bandilla, el creador del sitio web El Sismógrafo, considerado cercano a la Secretaría de Estado del Vaticano.

“Desde hace algunos años, (Tosatti) posee un blog anti-Bergoglio que difunde mentiras, exageraciones y falsos documentos inéditos sobre el pontificado”, añadió Badilla.

En esta línea, de acuerdo con Badilla, se ha hecho evidente que la carta-denuncia de Viganò fue una iniciativa bien planificada.

“Tosatti ha ofrecido detalles que demuestra que se trató de una operación bien pensada y organizada por varias personas, italianas y estadunidenses”, opinó Badilla.

“Incluía también la asistencia de un abogado consultado previamente dos semanas antes (de la publicación) y perteneciente al equipo jurídico de la agencia estadunidense EWTN/Catholic National Register, un tal Timothy Busch”, precisó el chileno.

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