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A home destroyed in the September earthquake stands in Juchitan, Oaxaca State, Mexico, on Thursday, Feb. 15, 2018. Under a program, known as Barefoot College in Tilonia, India, designed to empower poor rural communities around the world, local women from Cachimbo went to India for six months to be trained as electrical technicians. They returned to install dozens of solar panels, battery packs and wiring that now run lights and appliances all over the village. Photographer: Yael Martinez/Bloomberg via Getty Images

El sismo del 7 de septiembre aún afecta hoy a miles de pobladores de Juchitán, Oaxaca, quienes continúan sin una casa.

Uno de cada cuatro afectados de Juchitán, según las cifras de la Presidencia Municipal, ni siquiera ha recibido apoyo económico para reconstruir. Los que ya empezaron, dicen que el dinero fue insuficiente. No hay material ni albañiles. En los peores casos, han sido víctimas de fraude y volvieron a perder todo.

Un año después de la sacudida de 8.2 grados Juchitán sigue afectada por los daños en la infraestructura.

Algunas calles y sobre todo las carreteras aún evocan el tamaño de la tragedia.

En la calle Colón vive Vicente, un poblador de Juchitán, Oaxaca. Un año después tiene una vivienda nueva. Dice que es un cuarto grande. No le alcanzó para más.

Cuenta que el proceso de construcción fue complicado: Las tarjetas con la ayuda de 120 mil pesos tardaron en llegar; durante meses no hubo material de construcción en tiendas de Juchitán y mucho menos trabajadores disponibles.

Pasó más de seis meses al aire libre.

Vicente Gómez, damnificado de Juchitán, Oaxaca, comentó que vivía en aquella en una casa de campaña que le regalaron.

Cuando por fin encontró material, se dio cuenta de que el dinero no le iba a alcanzar.

Gloria Sánchez, presidenta municipal de Juchitán, comentó que la población busca complementar sus construcciones con algunas habitaciones; los recursos que les proporcionaron les alcanzaron para construir unos cuartos.

El palacio municipal de Juchitán sigue exactamente igual.

El mercado está en proceso de rehabilitación para los locatarios, que llevan un año instalados en un parque, frente al inmueble, el cual representa un riesgo, además de un engaño.

María Libertad Ortega, comerciante del mercado de Juchitán, dijo que les prometieron que iban a tirar la estructura del mercado dañado, iban a hacer uno nuevo, sin embargo, ahora resulta que nada más van a reconstruir.

Fernando Hernández, comerciante del mercado de Juchitán, señaló que sería un riesgo exponer a mucha gente, sobre los que están en la planta alta con sus productos debido a que es mucho peso para la losa.

Tienen miedo porque en Juchitán no ha dejado de temblar. De acuerdo con Protección Civil de Oaxaca, en los últimos 12 meses, tan sólo en la región Istmo se han registrado 20 mil sismos.

En Chicapa de Castro un supuesto constructor defraudó a 17 familias que hoy están como hace un año: sin casa y sin dinero.

Cándida Martínez Castillo, damnificada Chicapa de Castro, comentó que llegó un español que dijo que tenía una asociación iberoamericana de auxilio social, dijo que los iba a apoyar a poner una casa.

Adán Gallegos López, damnificado Chicapa De Castro, dijo que les iban a hacer una casa con valor de 280 mil pesos, más del doble de lo que nos dio el Gobierno. Con promesas llegó y le dieron una parte en efectivo: 20 mil de inicio; luego pagos de cinco mil.

Su nombre: Iván Mouriz Collado. Los damnificados denuncian en Despierta que llegó a Chicapa de Castro tres días después del sismo. Se ganó su confianza. Primero les quitó los 30 mil pesos de la ayuda para mano de obra. Después les vació la tarjeta de 90 mil pesos que recibieron del Fonden para comprar material de construcción.

No hizo una sola vivienda.

Adán Gallegos López, damnificado Chicapa De Castro, dijo que iba a la ferretería a comprar material; en una ocasión se quedó la tarjeta y no saben cómo la vació.

El 31 de julio las 17 familias defraudadas lo detuvieron. Durante 11 días estuvo en lo que llaman “arraigo comunitario”. Después lo entregaron a las autoridades.

Gloria Sánchez, presidenta municipal de Juchitán, comentó que lo dejaron en libertad por las cuestiones legales, no pueden tenerlo detenido. Está en proceso.

De acuerdo con la autoridad municipal, los afectados no volverán a recibir tarjetas para reconstruir sus casas.

Waldo Escobedo Santiago apenas comienza a levantar su casa. No sabe nada de construcción, pero le urge dejar de pagar renta.

A él no lo defraudó un constructor. Su problema es con la tienda de materiales.

Waldo Escobedo Santiago, damnificado de Chicapa de Castro, relató que el 19 de enero de este año la tienda de materiales le dieron un plazo de un mes para entregarle todo el material.

No se lo han entregado.

Ahora utilizará material prestado. Lo tendrá que devolver cuando reciba el suyo.

Despierta regresó a la primaria Emiliano Zapata en Tapanalá, municipio San Pedro Huamelula, Oaxaca.

Los niños aún toman clase al aire libre.

Ya no tienen aulas provisionales. Ahora tienen que mover sus bancas varias veces al día para que no les deslumbre el Sol.

María Sarmiento Barrio, miembro del comité padres de familia escuela Emiliano Zapata, dijo que tienen que colocar a los niños debajo de los árboles y cuando llega la lluvia la situación se complica.
En enero llegó una constructora… Pero los trabajos no duraron ni un mes.

Félix García Aguilar, director de la primaria Emiliano Zapata, comentó que se demolieron las cuatro aulas. Dos al frente y otras dos al costado, sin embargo se paró la obra, los trabajos, porque el Gobierno federal y estatal no le habían emitido su primer pago.

Terminó el ciclo escolar y nada. La empresa no recibió el anticipo.

Los padres de familia se sienten engañados.

A una cuadra de la escuela vive Gerardo López. Su casa quedó en escombros. Espera dos cosas: que retiren los escombros y le depositen el dinero que falta.

Gerardo López, damnificado de Tapanalá, contó que cayeron las tejas, las paredes se cuartearon durante el sismo; las autoridades vinieron a censar.

Su casa fue registrada como pérdida total: recibiría una tarjeta con dinero para comprar material y otra para la mano de obra. No fue así.

Gerardo López dijo que llegaron dos tarjetas, uno con 15 mil y el otro nada, no salió nada.

No los ha gastado. Dice que va a ahorrar para poder construir un cuarto.

Por lo pronto, como muchos, seguirá viviendo con familiares.

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