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El impacto de altos niveles de polución en el aire podría equivaler a la pérdida de un año de educación o incluso de varios, dependiendo de la edad de la persona.

Un estudio realizado entre más de 20.000 personas que viven en China revela que la exposición crónica a la contaminación del aire podría afectar a la función cognitiva del cerebro. Un dato que no sólo afecta al gigante asiático, ya que se estima en casi un 95% la población mundial que respira aire tóxico.

La investigación, publicada en el diario médico PNAS, de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos, ha sido llevada a cabo por científicos chinos y norteamericanos de las universidades de Pekín y Yale y está basada en personas que vivían entre 2010 y 2014 por todo el país asiático. Los resultados son impactantes.

Xi Chen, investigador de la Facultad de Salud Pública de Yale y uno de los directores del proyecto, asegura que “el aire tóxico puede provocar que todo el mundo pierda la inteligencia equivalente a un año de educación, lo que es una cantidad enorme”. Además, no afecta de igual forma a todos los grupos de edad, sino que se da más en las personas mayores.

“Ahora sabemos que la contaminación afecta más a los mayores de 64, más aún si son hombres y, todavía peor, si tienen una baja educación. Para ellos, la pérdida puede equivaler a varios años de aprendizaje”, reconoce Chen.

Una causa y no sólo una correlación

Hasta ahora se especulaba con que la contaminación provocara un pequeño impacto en la inteligencia, pero este estudio demuestra que puede tener consecuencias directas. Por ejemplo, un estudiante que se enfrente a un examen crucial en un día de mucha polución tiene más posibilidades de tener un mal resultado que si lo hace en un día despejado y con aire limpio.

China es uno de los países del mundo con el aire más contaminado y las autoridades llevan cinco años intentando reducir los niveles de polución. Sin embargo, no son los únicos afectados. Las partículas contaminantes más pequeñas son las más peligrosas y, según Xi Chen, eso provoca que dé igual dónde vivas: “Los humanos tenemos más cosas en común que diferencias”.

El estudio se basó en medidas de dióxido de sulfuro, dióxido de nitrógeno y partículas más pequeñas de 10 micras de diámetro. Sin embargo, no se analizaron el monóxido de carbono, el ozono ni otras partículas más grandes. Se estima que cada año mueren más de siete millones de personas en el mundo por la contaminación del aire, según la Organización Mundial de la Salud.

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