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Han presentado una demanda en contra de VW donde piden una indemnización por casi cuatro millones de dólares (70 millones de pesos).

A inicios de este año, Volkswagen instaló las llamadas “bombas antigranizo” en su fábrica en Puebla, México, que es la segunda más grande para la compañía fuera de Alemania. Como su nombre lo indica, estos dispositivos supuestamente evitan que caiga granizo, y son una forma de proteger a sus automóviles nuevos mientras están aparcados al aire libre.

A pesar de que no hay pruebas científicas que avalen la eficacia de estas “bombas antigranizo”, los agricultores de la región se han lanzado en contra de Volkswagen al afirmar que el uso de estos cañones está provocando sequías, lo que ha afectado más de 2.000 hectáreas de tierras de cultivo. Por lo que han presentado una demanda en contra de VW donde piden una indemnización por casi cuatro millones de dólares (70 millones de pesos).

Dejarán de usarlos de forma automática… ahora sólo en manual

De acuerdo a la explicación de su funcionamiento, estas “bombas antigranizo” son unos dispositivos que funcionan a través de una reacción al interior del cañón, la cual consta de una mezcla de oxígeno, nitrógeno y gas acetileno. Esto crea una onda de choque que se lanza hacia las nubes a una velocidad Mach 1, una onda sonora que dispersaría las nubes e interrumpiría la creación de granizos y lluvia.

Como mencionaba, la comunidad científica es escéptica sobre si estos cañones realmente funcionan, pero los agricultores locales están convencidos de su eficiencia, tanto así que mencionan que no se han presentado lluvias desde mayo, que es cuando se supone que debía iniciar la temporada de lluvias.

Toda esta polémica inició hace unas semanas, y hoy Volkswagen trata de solucionar el conflicto haciendo cambios en la operación de estos cañones. La compañía emitió un comunicado donde destaca que suspenderá de inmediato el uso de las “bombas antigranizo” en modo automático, y a partir de ahora sólo se usarán en modo manual cuando las condiciones climáticas determinen la inminente caída de granizo.

También se comprometieron a “invertir en el corto plazo” en una “red protectora” para sus coches nuevos, la cual serviría para protegerlos ante el granizo. Aquí Volkswagen asegura que esta medida se convertirá en la medida principal para la protección de sus vehículos, mientras que sus dispositivos antigranizo pasarían a ser una herramienta secundaria.

Dentro de este comunicado, Volkswagen no menciona nada con respecto a la compensación económica que buscan los agricultores, y sólo se limita a mencionar que “mantendrán un dialogo permanente con las comunidades vecinas”.

Ante esto, los agricultores están mostrando su descontento ya que exigen que se dejen de usar de forma inmediata estos cañones. Rafael Ramírez, ambientalista local, mencionó: “Es inaceptable que sigan usando este dispositivo, incluso en modo manual. No respetan la solicitud de sus vecinos de dejar de usar definitivamente sus cañones anti granizo. Están actuando de forma arbitraria. La compañía puede tomar otras medidas para proteger sus automóviles, pero la gente aquí no puede vivir de otra cosa que no sea su tierra”.

Gerardo Pérez, líder de los agricultores que están protestado contra Volkswagen, declaró: “los cañones de granizo están afectando los ciclos de la Tierra. Cuando emiten sus explosiones sónicas el cielo literalmente se aclara y simplemente no llueve”.

Por su parte, el comité conocido como “Pueblos Originarios Unidos en Defensa del Agua y la Vida” ha emitido un comunicado donde hace un llamado a los agricultores y comunidades afectadas para que se unan y se informen con respecto a las acciones de Volkswagen.

Mientras tanto, Volkswagen seguirá usando estos “cañones antigranizo” al asegurar que cuentan con todos los permisos necesarios por parte de los funcionarios del estado de Puebla, quienes les autorizaron seguir operando estos dispositivos.

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