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Rusia se prepara para recuperar desde el fondo del mar de Barents un misil nuclear que cayó allí durante las pruebas de noviembre de 2017.

¿Quién no ha perdido un misil nuclear alguna vez? Ese es el problemilla que tiene Rusia esta semana. Y es que, como casi todos los conflictos que tienen que ver con los rusos últimamente, también salpica a los norteamericanos, ya que han sido ellos los que han destapado el asunto del misil nuclear ruso perdido.

Parece ser que, durante unas pruebas realizadas entre noviembre de 2017 y febrero de 2018, Rusia perdió un misil con una carga nuclear en alguna parte del mar de Barents. Durante ese periodo se lanzaron cuatro misiles de este tipo, llamados Burevestniks, con un nefasto resultado en todos ellos. Y es que, los cuatro terminaron estrellándose poco después de alzar el vuelo.

La demostración de fuerza militar es de gran importancia para Rusia, sobre todo en un momento en el que la tensión con Estados Unidos es máxima, y el presidente Vladimir Putin afirmó que tenían prototipos de misiles capaces de atacar cualquier objetivo a cualquier distancia. Sin embargo, en las pruebas de estos misiles se encontraron que el mayor éxito lo logró uno de ellos, que voló unos dos minutos (35 kilómetros) antes de perder el control.

Los rusos, como podéis imaginar, están buscando el misil desaparecido. Ahora bien, ¿cuál es el mayor problema de todo esto? Estados Unidos, como decíamos anteriormente. Y es que, que a los rusos se les pierda un misil nuclear es algo que debería haberse mantenido en secreto, pero un medio norteamericano publicó información sobre este misil nuclear perdido alegando que tenían fuentes que pertenecían a las propias fuerzas armadas estadounidenses.

Es algo que no ha gustado en las altas esferas del gobierno y la cúpula militar rusa, ya que parece que, según diferentes fuentes, Estados Unidos también estaría buscando ese misil balístico perdido. Además del posible conflicto internacional, que se pierda un misil cargado con material nuclear y radioactivo es un problema. El primero de ellos es el evidente, si un misil nuclear pierde el control y se estrella en tierra, podría desencadenar una catástrofe.

El segundo problema es que, en la búsqueda del misil van a participar tres buques, estando uno de ellos preparado para manejar materiales radioactivos. Si hubiera alguna fuga, significaría la contaminación del ecosistema. Veremos cómo termina el asunto, pero está claro que los rusos tienen que mejorar el sistema de control de sus misiles, sobre todo si los cargan con material radioactivo.

 

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