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EPA3205 GENOVA ITALIA 14 08 2018 - Vista de la seccion del viaducto Morandi que se desplomo en Genova Italia hoy 14 de agosto de 2018 EFE Luca Zennaro

El número de fallecidos por el derrumbe del puente Morandi se eleva ya a 38, ha informado este miércoles el ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini. Entre las víctimas hay tres niños de 8, 12 y 13 años.

Se plantea como hipótesis del suceso que el derrumbe se haya producido por un problema estructural.

Génova vive una gran tragedia. Su puente símbolo, el Morandi, se ha hundido, causando al menos 38 muertos, entre ellos una niña de 9 años, 16 heridos y 10 desaparecidos. Es el balance provisional del derrumbe de ambas vías del puente de la autopista A-10 en la zona de Sampierdarena de la ciudad de Génova, a las 11,50 de la mañana del martes. «Tememos que el número de las víctimas y de los heridos pueda aumentar, porque continúan las tareas de desescombro y remoción de los bloques de cemento», dijo el jefe de Protección civil, Angelo Borrelli.

Unos 100 metros de la estructura se derrumbó, justo en el momento en que por ese tramo transitaban 35 coches y tres camiones, que hicieron un vuelo de 80 metros. En primer lugar, se derrumbó el pilón central del puente, arrastrando parte del viaducto.

Las causas precisas no se han determinado, pero la hipótesis en la que coinciden los expertos es que se ha producido un hundimiento estructural. La circulación ferroviaria tuvo que ser suspendida y se teme que puedan hundirse otras partes del puente, que tiene una longitud de 1.182 metros y está sostenido en tres pilones de cemento armado con una altura de 90 metros.

«Por temor a que se produzca algún derrumbe más, hemos evacuado las personas de todos los edificios próximos al puente», precisó. Las víctimas se han producido solamente entre los pasajeros de los vehículos que quedaron atrapados entre escombros y bloques de cementos.

Bajo el puente hay dos naves industriales, que, por fortuna, estaban cerradas al ser época de vacaciones. Son propiedad de Ansaldo Energía, una de las principales industrias de plantas de producción de energía en Italia. «Esto es el infierno», era la expresión que más repetían ayer los socorristas, que en total eran 1.000, entre bomberos, sanitarios, protección civil, policías y voluntarios.

Un testigo, Alberto Lercari, filmó el desastre y lo publicó en Facebook, explicando que vio «personas aterrorizadas, ha sido horrible». «Oh, Dios mío», se siente gritar en el vídeo.

Las autoridades pusieron en marcha el mismo protocolo que se utiliza en los terremotos, para la búsqueda de las personas que habían quedado atrapadas entre escombros y bloques de cemento. En el momento de la catástrofe llovía torrencialmente en Génova y hubo quien pensó, erróneamente, que el agua podía haber contribuido al derrumbe. Por fortuna, poco después cesó el diluvio, lo que favoreció las tareas de rescate de las víctimas.

El viaducto era conocido como puente Ricardo Morandi, nombre del arquitecto que lo proyectó. Se le denominaba también el puente de Brooklyn, porque se parecía vagamente al famoso puente neoyorquino. El Morandi es uno de los puntos neurálgicos para el tráfico de la capital de la Liguria, al unir la salida de la autopista A-10 con el puerto comercial. El viaducto fue construido en cuatro años, entre 1963 y 1967.

A su inauguración acudió el entonces presidente de la República, Giuseppe Saragat, para dar solemnidad a un acto con el que se pretendía resaltar lo se consideraba que era una obra maestra de la ingeniería italiana. Un elogio que fue puesto en duda por algunos expertos; uno de ellos, el ingeniero Antonio Brencich, profesor de Construcciones de cemento armado de la Universidad de Génova. Afirmó incluso que se trató de «un fracaso de la ingeniería». Desgraciadamente, el tiempo le dio la razón.

El puente Morandi será derribado completamente, según ha anunciado el subsecretario de Infraestructuras, Edoardo Rixi: «La demolición del viaducto tendrá graves repercusiones para el tráfico y problemas para los ciudadanos y las empresas». La fiscalía de Génova indaga por «desastre culposo y homicidio culposo múltiple».

El derrumbe del viaducto ha tenido un gran impacto en Italia. Entre los genoveses e italianos el grito es unánime: «No es posible que esta tragedia pueda ocurrir en el 2018, en un país desarrollado como Italia». El presidente de la República, Sergio Mattarella, ha definido la catástrofe como una «desgracia absurda», porque es muy difícil entender. Aunque, por desgracia, son numerosos los precedentes de hundimientos de puentes en Italia: Nada más y nada menos que 10 puentes se derrumbaron en los últimos cinco años.

De la conmoción de Génova y del país da buena prueba el mensaje del jefe del Estado, Sergio Mattarella: «Es una catástrofe que ha golpeado a Génova y a Italia entera. Sobre personas y familias inermes se ha abatido una desgracia terrible y absurda. Mi primer pensamiento, como el de todos los italianos, se dirige a las víctimas, a los heridos, a los sufrimientos y angustias de sus familiares. Este es el momento -prosiguió el mensaje de Mattarella- para un compromiso común con el fin de afrontar la emergencia, asistir a los heridos y apoyar a los que sufren, tras lo cual se debe realizar un examen serio y severo de las causas de lo que ha sucedido», escribió Mattarella.

De inmediato, varios miembros del gobierno populista y antisistema, en especial el ministro de Infraestructuras, Danilo Toninelli, culparon de la tragedia a la «negligencia de los últimos decenios, por no hacer inversiones en la manutención». El ministro destaca que «casi todos los puentes construidos entre los años 1950 y 1970 tienen necesidad de manutención ordinaria», y advierte que quienes sean culpables de la tragedia, «pagarán totalmente por su responsabilidad».

El vicepresidente y ministro del Interior, Matteo Salvini, afirmó que, como italiano, hará «todo lo posible para tener los nombres de los culpables pasados y presentes. Es inaceptable que en Italia se muera así».

Teléfonos informativos

Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación de España ha habilitado este martes una serie de números de teléfono para atender a aquellos españoles que se encuentren en las inmediaciones en Génova después del derrumbe.

Según ha informado Exteriores, los teléfonos disponibles son los del Consulado General en Milán (+39026328831; +39335265959) y del Consulado General en Génova (+39010562669; +393489116093; +393463183307).

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