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Los planes de Washington de imponer sanciones adicionales contra Moscú han provocado acalorados debates tanto en Estados Unidos como en Rusia sobre qué país sufrirá más.

Washington anunció este miércoles la imposición de nuevas sanciones contra Moscú por el caso Skripal, que vendrán en dos tandas. La primera está programada que entre en vigor el próximo 22 de agosto, mientras que la segunda se activaría dentro de 90 días si Moscú no cumple con una serie de condiciones.

Debido a que Moscú se ha abstenido de usar sus ‘grandes armas’ contra EE.UU., tiene algunas opciones interesantes si esta vez decide tomar medidas simétricas.

Titanio

En caso de un intercambio de sanciones total, el Gobierno ruso podría imponer una prohibición u otro tipo de restricción a las exportaciones de titanio a EE.UU. El monopolio de titanio ruso VSMPO-Avisma produce un tercio de las piezas de titanio del mundo para la industria aeronáutica. La compañía suministra el 70 por ciento de sus productos al mercado global. Avisma proporciona el 40 por ciento de los componentes de titanio para Boeing y el 60 por ciento para Airbus, y cubre todos los componentes de titanio para Embraer de Brasil.

Reemplazar el titanio ruso sería casi imposible para Boeing. El trabajo industrial con titanio comenzó simultáneamente en Estados Unidos y la URSS en la década de 1950. Sin embargo, solo Rusia ha tenido éxito en la producción de aleaciones de titanio de alta calidad.

Espacio aéreo

Situada estratégicamente entre Europa y Asia, Rusia podría introducir tarifas más altas para el uso de tránsito de su espacio aéreo para todos los aviones de carga y pasajeros procedentes de EE.UU., o podría prohibir los vuelos en su totalidad.

En el mejor de los casos, los transportistas estadounidenses tendrían que pagar las tarifas más altas o elegir rutas aéreas alternativas. Pero perder las rutas rusas más cortas de Europa a Asia también significa perder ante la competencia de las aerolíneas europeas y asiáticas.

En el peor de los casos, no habría más remedio que volar alrededor del país más grande del mundo, lo que aumentaría significativamente los costos de combustible. Los transportistas estadounidenses sufrirían grandes pérdidas financieras.

Gas natural

Las importaciones de gas natural licuado (GNL) y otros productos energéticos de Rusia a EE.UU. también podrían ser prohibidas. Las exportaciones de petróleo y productos petroquímicos de Rusia a Estados Unidos representan 8.000 millones de dólares, lo que representa solo el 4,6 por ciento de las exportaciones totales de energía de Rusia. La prohibición sería relativamente fácil para los productores rusos, que podrían volver a canalizar fácilmente esos envíos a compradores asiáticos.

Pero podría ser diferente para Estados Unidos, que intenta convertirse en un jugador importante en las exportaciones energéticas. Incapaz de producir lo suficiente para el consumo interno y las exportaciones y de no tener suficientes camiones cisterna de GNL, se informa que Estados Unidos revende GNL ruso a los países europeos. Si Rusia corta el suministro de energía, los planes estadounidenses de convertirse en un importante exportador de energía deberían suspenderse.

Las empresas estadounidenses en Rusia

A pesar del empeoramiento de las relaciones entre Moscú y Washington, muchas corporaciones estadounidenses continúan trabajando en Rusia. En represalia por cualquier nueva sanción de EE.UU., Rusia podría dificultar la vida a empresas como PepsiCo, Procter & Gamble, McDonald’s, Boeing, Mondelez International, General Motors, Johnson & Johnson, Cargill, Alcoa, General Electric y muchas otras compañías.

Por otro lado, hay muy pocas empresas rusas en Estados Unidos. A Washington le resultaría difícil responder con medidas simétricas. La única consideración para el Kremlin al apuntar a las empresas estadounidenses en Rusia es el empleo doméstico, ya que estas empresas proporcionan trabajo a los ciudadanos rusos.

Cohetes rusos

El suministro de los motores de cohete RD-180 se considera una de las mejores ‘armas’ que tiene Rusia para contrarrestar las sanciones de Estados Unidos. Los motores son cruciales para el programa espacial estadounidense ya que la NASA y el Pentágono los utilizan para lanzar satélites. Los intentos de dejar de comprarlos a Rusia han fracasado porque EE.UU. no ha podido producir una alternativa nacional.

Los motores se usan para alimentar los cohetes Atlas V. Además, EE.UU. compra los motores RD-181 rusos, que se utilizan para alimentar los cohetes Antares, que lanzan naves de carga Cygnus a la Estación Espacial Internacional para la NASA.

A principios de esta semana, un legislador ruso advirtió que Moscú podría dejar de suministrar los RD-180 como medida de represalia.

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