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Mientras Naciones Unidas, Israel y EEUU proponen planes para aliviar el sufrimiento de los habitantes de la Franja de Gaza, gobernada por Hamás, Irán ha prometido seguir ayudando económica y militarmente a los grupos terroristas palestinos.

La injerencia de Irán en los asuntos internos de los palestinos no es nueva. Los iraníes llevan mucho tiempo proporcionando dinero y armas a Hamás y la Yihad Islámica Palestina. Si no fuese por el apoyo de Teherán, esas dos organizaciones terroristas, que no reconocen el derecho de Israel a existir, no habrían podido mantener posiciones de poder en el enclave costero.

El apoyo de Irán a las organizaciones terroristas palestinas tiene un objetivo doble: socavar a la Autoridad Palestina de Mahmud Abás, a la que Teherán ve como un peón de EEUU e Israel, y promover su misión de destruir a Israel.

Recientemente tuvimos otro recordatorio del verdadero objetivo de Irán. El líder de su revolución islámica, ayatolá Alí Jamenei, dijo que los palestinos se impondrán a sus enemigos, que “veremos el día en que el falsario régimen sionista” desaparezca y que la “maléfica política” del presidente de EEUU, Donald Trump, está condenada al fracaso.

A los ayatolás no les importan las duras condiciones de vida los gazatíes. Lo único que anhelan es que los palestinos vivan para ver el día en que Israel sea eliminado. Por eso siguen apoyando a cualquier organización que pretenda destruir a Israel.

El mismo día en que Jamenei hizo esas declaraciones en Teherán, uno de sus generales, Gholamhosein Gheybparvar, intervino en una conferencia celebrada simultáneamente en Gaza y Teherán. Gheybparvar es un alto mando de la Guardia Revolucionaria y uno de los comandantes de la milicia Basij, la “Fuerza de Movilización para la Resistencia”, cuya principal misión es sofocar las protestas contra el régimen islamista.

En su discurso a través de videoconferencia, Gheybparvar dijo a los representantes de Hamás, la Yihad Islámica Palestina y otras organizaciones terroristas que estaba “orgulloso” de su “resistencia” contra Israel. Y que la conferencia, Pólvora mojada. La resistencia no es terrorismo, era una expresión de la unidad árabe e islámica contra los enemigos de los árabes y los musulmanes. Asimismo, aseguró que Irán y el “Eje de la Resistencia” no tenían miedo de las “amenazas” de Trump.

Las organizaciones terroristas palestinas afirmaron después de la conferencia que se sentían alentadas por la promesa del general iraní de apoyarlas en su lucha contra Israel y EEUU.

Jader Habib, dirigente de la Yihad Islámica Palestina en Gaza, dijo que la conferencia tuvo un alto valor simbólico y que fue “gratificante”. A su juicio, sirvió como recordatorio de que Irán sigue apoyando la “resistencia” palestina y de que Teherán pondría fin a las operaciones de Israel en la Franja en respuesta a los ataques terroristas contra sus ciudadanos. El discurso del general iraní, añadió, tenía el propósito de enviar un mensaje a los numerosos países que apoyan a los grupos de “resistencia” palestinos en Gaza. “Israel es una amenaza potencial para los árabes y los musulmanes”, proclamó.

Alentados por el respaldo iraní, varios ponentes pidieron la formación de un “frente unido arabo-islámico” contra Israel y EEUU. También hicieron hincapié en que los ataques terroristas contra Israel proseguirían y elogiaron a Irán por su pleno apoyo a las facciones de la Franja.

Al comprometerse a seguir ayudando a las organizaciones terroristas palestinas, Irán está ofreciendo a los dos millones de habitantes de Gaza más sangre y violencia. El general iraní no ofreció a los palestinos la construcción de un hospital o una escuela, ni ayuda económica para proyectos que generen trabajos en un territorio devastado por el desempleo. Su mensaje fue: Irán os dará tanto dinero y armas como necesitéis, siempre y cuando estéis comprometidos con la yihad (guerra santa) contra Israel y el “Gran Satán”, EEUU.

Este mensaje a las organizaciones terroristas palestinas se produce en un momento en que varios actores internacionales están intentando resolver la crisis “humanitaria y económica” que padece la Franja. Estos esfuerzos los está encabezando el coordinador especial de la ONU para el proceso de paz en Oriente Medio, Nickolay Mladenov, que trata así de evitar el desencadenamiento de una nueva guerra en el territorio. Pero es improbable que tengan éxito mientras Irán siga apoyando a las organizaciones terroristas palestinas.

Teherán quiere mantener el control sobre sus satélites palestinos para impedir que haya paz y estabilidad entre los árabes e Israel. Teherán no está ayudando a las organizaciones terroristas por amor a los palestinos, sino para promover su objetivo de eliminar al “falsario régimen sionista”.

Si a alguien le preocupa la injerencia iraní en los asuntos internos palestinos es al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, y a su facción gobernante, Fatah. “No queremos convertirnos en un peón de Irán”, declaró Rafat Elayan, alto cargo de Fatah; y añadió: “Irán está utilizando a Hamás y a la Yihad Islámica Palestina como comodines contra Israel y EEUU, y esto afectará negativamente a la causa palestina. Hemos prevenido en reiteradas ocasiones a ambas organizaciones de la injerencia iraní en los asuntos palestinos”.

Hamás, por su parte, parece quererlo todo. Desea, por un lado, que la comunidad internacional intervenga y ayude a la población de la Franja y, por otro, que Irán siga financiando su terrorismo. La misma Hamás que está diciendo a los representantes de la ONU que quiere mejorar las condiciones de vida de los gazatíes está a la vez tendiendo su mano a Irán para recibir fondos y armas.

Podemos extraer una conclusión de la ansiedad de Abás y Fatah: si están preocupados por el empeño iraní en infiltrarse en la arena palestina, EEUU y el resto del mundo tienen que encontrar una manera de impedir que Teherán utilice a los palestinos como arma en su apuesta por extender su control sobre cada vez más países de Oriente Medio y materializar sus fatídicos planes.

Irán no ha llevado más que catástrofes a Irak, el Yemen, el Líbano y Siria. Alguien tiene que dar un paso al frente e impedirle instalarse en Gaza y usar a los palestinos como carne de cañón en su campaña contra EEUU e Israel. ¿Cómo? No es tan complicado. Cualquier ayuda internacional a Gaza debe estar condicionada al cese de los esfuerzos destructivos de Irán por reclutar a las organizaciones palestinas. Es así de simple.

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