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Nadie pronunció su nombre, pero la firma este martes del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Japón fue un “claro mensaje” contra algo que Donald Trump lleva promoviendo desde el primer día que asumió la presidencia de Estados Unidos: el proteccionismo en las relaciones comerciales.

El pacto entre dos de las economías más grandes del mundo es el contrapunto a la política del America First que defiende Trump y que le ha llevado a imponer aranceles comerciales incluso a sus socios y aliados tradicionales.

La alianza entre la UE y Japón, que cubrirá a casi un tercio del PIB mundial y afectará de forma directa a 600 millones de personas, llega como una señal a Washington.

“Estamos enviando un mensaje claro de que estamos unidos contra el proteccionismo”, dijo este martes desde Tokio el presidente del Consejo de la Unión Europea (UE), Donald Tusk.

En la misma línea se pronunció presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien aseguró que el acuerdo suponía “un alegato en favor del comercio libre y justo y una demostración de que somos más fuertes y mejores cuando trabajamos juntos”.

Estados Unidos se ha ganado la reprobación de muchos de sus socios internacionales, incluida de UE, por sus amenazas de una guerra comercial, los nuevos aranceles en vigor desde el 1 de junio y sus controvertidas declaraciones.

La última este pasado domingo, donde calificó a la UE de ser “un enemigo” de Estados Unidos en materia comercial.

Pero también el primer ministro de Japón, pese a tener buenas relaciones con Washington, hizo referencias a las políticas de Trump.

“(Este acuerdo) Muestra al mundo la voluntad política inquebrantable de Japón y la UE para liderar el mundo como los campeones del libre comercio en un momento en el que el proteccionismo se ha extendido”, dijo Shinzo Abe tras la firma.

¿Por qué es importante?

El acuerdo firmado entre UE y Japón es importante por varias razones:

1. Por el tamaño

Japón y la UE son, según datos del Banco Mundial de 2018, dos de las cuatro mayores economías del mundo y el acuerdo les reportará miles de millones de dólares.

El ministerio de Asuntos Exteriores nipón cree que hará crecer la economía japonesa en un 1% de su PIB, o lo que es lo mismo, en US$44.000 millones y 290.000 puestos de trabajo.

La UE se espera que incremente las exportaciones en un 33%, según un estudio de la London School of Economics y cree hasta 140.000 nuevos puestos de trabajo por cada US$1.000 millones que obtenga del intercambio comercial.

2. Por la liberalización del mercado en sectores claves

Ambas economías podrán dar salida a bienes y servicios que ambos producen con una liberalización del 99% de los productos comerciados una vez acabe el periodo de transición.

Esto beneficiará las exportaciones de automóviles japoneses y facilitará a los agricultores europeos vender sus productos en la nación asiática. También el consumidor final encontrará con precios más bajos en este tipo de artículos.

Aunque no todos los bienes se incorporarán al miso tiempo y habrá a esperar a finales de enero de 2019 para para dar tiempo a que las instituciones parlamentarias de una y otra parte ratifiquen el acuerdo, es el tratado comercial más grande que hayan firmado nunca ambas economías.

3. Por el momento en el que se da

Con un clima global donde se cuestiona la validez de los tratados comerciales y el papel de la Organización Mundial del Comercio, el acuerdo no podía haber llegado en mejor momento.

Para Mireya Solís, experta en política económica nipona y directora del Centro de Estudios Políticos para el Este de Asia, este es un factor muy importante porque el acuerdo se produce en un “momento de incertidumbre entre los países industrializados sobre los acuerdos comerciales”.

“Manda un mensaje claro de ‘seguimos creyendo en los beneficios que aportan los acuerdos de libre comercio'”, dice a BBC Mundo Solís, quien también cree que es un importante gesto de cercanía entre ambas potencias.

La misma idea la comparte Simon Lester, director asociado del Centro Herbert A. Stiefel de Estudios de Políticas Comerciales.

“Manda una señal al resto del mundo de que la UE y Japón están liderando la liberalización del comercio y que a pesar de los movimientos de la administración de Trump […] el sistema está intacto”, explica a BBC Mundo

El acuerdo es, en ojos de Lester, bastante seguro para ambas economías y muy concreto en los productos que incluye, así que tras un periodo de ajuste y quizás resistencia por parte de algunos sectores, no se espera que ninguna de las partes salga perjudicada.

Trump, efecto catalizador

El acuerdo entre Japón y la Unión Europea no es algo nuevo ya que lleva gestándose desde 2013. Pero en los últimos meses ha experimentado un acelerón.

“(La política proteccionista de Trump) crea un nuevo estímulo para llegar a acuerdos”, estima Solís.

Donald Trump retiró a Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) en su primer día como presidente en la Casa Blanca, lo que puso a muchos actores internacionales en alerta e hizo que Europa y Japón intensificaran las conversaciones hace 18 meses.

“Esto lleva gestándose unos años pero creo que la razón por la que ha salido adelante tan rápido es porque tanto la Unión Europea como Japón han reaccionado a las decisiones de la administración Trump acelerando el proceso”, dice Lester.

Consecuencias para Estados Unidos…

Teniendo en cuenta la política proteccionista de Trump y viendo que otros países están acelerando tratados comerciales bilaterales que dejan fuera a Estados Unidos, cabe preguntarse qué consecuencias tienem para Estados Unidos tratados como este.

Ambos expertos, Solís y Lester, coinciden en los mismo: Estados Unidos parte en una posición de desventaja.

“Los japoneses abren su mercado a productos europeos como el queso, el cerdo o la carne vacuna que son bienes que exporta Estados Unidos así que los productores estadounidenses, a distintos niveles, van a sufrir los daños del acuerdo”.

Washington mantiene negociaciones con Tokio para llegar a un acuerdo bilateral y el pacto con la Unión Europea podría “determinar ciertas normas y restricciones para acceder al mercado nipón”, concluye Solís.

… y el resto del mundo

El multimillonario acuerdo no implica mayores consecuencias para el resto del mundo, a excepción de los productores que llevaban un tiempo trabajando en un acuerdo sobre los productos que contempla el pacto europeo-japonés y ahora parten también en una posición de desventaja, asegura el experto en estudios de libre comercio.

En lo que sí puede afectar, aunque mínimamente, apunta Lester, es en dar un pequeño empujón a ciertos acuerdos y conversaciones sobre intercambio comercial que se vienen manteniendo desde hace tiempo pero algunos de ellos son muy difíciles de negociar.

Por ejemplo el de la UE con Mercosur que llevan en conversaciones 18 años. Pese a las declaraciones de la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, quien dijo en mayo de este año que el acuerdo estaba “cerca”, Lester cree que enfrenta muchas dificultades y todavía tardaremos en ver un acuerdo entre Europa y el Cono Sur.

 

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