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El Observatorio del Volcán ha detectado un incremento de la actividad del cono volcánico en las últimas horas. Un mes después de la tragedia en la que murieron 113 personas, no se descarta una nueva fase eruptiva.

Poco más de un mes después de la violenta erupción del volcán de Fuego en Guatemala que se cobró más de 113 vidas, el monte ha incrementado su actividad. Según el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), el coloso, situado a 50 kilómetros al oeste de la capital, desprende una fumarola de desgasificación blanca que se desplaza hacia el suroeste del cono volcánico.

En las últimas horas, el Observatorio del Volcán ha contabilizado cinco explosiones por hora -una fuerte y cuatro moderadas-, que expulsan gruesas columnas de ceniza a 4.500 y 5.000 metros de altura sobre el nivel del mar.

No se descarta una nueva erupción

Según el ente científico, la actividad está generando avalanchas de material en el contorno del cráter, principalmente hacia las barrancas Ceniza, Hondas, Las Lajas y El Jute. Por ello, el Insivumeh no descarta que el volcán pueda entrar en nueva fase eruptiva y vuelva a amenazar a los departamentos de Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango, los más afectados por el estallido de junio que tratan de recuperar la normalidad.

Guatemala, que ha recibido ayuda internacional, continúa recomponiéndose de los daños personales y materiales que provocó la tragedia el pasado 4 de junio. Varias localidades quedaron completamente enterradas por la lava y la ceniza, más de 332 personas desaparecieron -algunas siguen sin haberse localizado-, y un total de 1.7 millones de guatemaltecos resultaron afectados.

Ante la desesperada situación, miles de ciudadanos han pedido la dimisión del presidente, Jimmy Morales, por su “mala gestión” de la crisis.

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