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Las autoridades del país investigan las causas de los fallecimientos.

Ocho rinocerontes negros, una subespecie en peligro crítico de extinción, han muerto apenas dos semanas después de que fueran trasladados a una reserva natural del sur de Kenia, donde se ha creado un santuario para su preservación. Dos funcionarios del Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS, en sus siglas en inglés) han confirmado la muerte de los animales, tal como lo ha hecho el ministro de Turismo, que pidió “suspender inmediatamente los traslados de los animales”.

Los rinocerontes formaban parte de un grupo de 14 animales de esta especie que fueron llevados desde los parques nacionales de Nairobi y del lago Nakuru hasta el de Tsavo Este, donde se ha creado una zona de seguridad para fomentar la recuperación de la población.

Según Mulie Muia, director de comunicación del Ministerio de Turismo de Kenia citado por CNN, una investigación preliminar ha revelado que los rinocerontes murieron tras haber bebido agua salada en su nuevo hábitat. En ese sentido, ha explicado que uno de los desafíos del traslado de animales es el de moverlos de un ambiente con agua dulce a otro con agua salada. Los expertos consultados por la agencia aseguran que el traslado de estos animales a un nuevo hábitat, que suele conllevar el que sean sedados, no está exento de riesgos, pero las muertes suelen ser muy ocasionales.

El traslado, que fue anunciado por el ministro de Turismo, Nahib Balala, comenzó a primeros de junio y se ha prolongado hasta el día 29 del mismo mes. El objetivo, según el KWS, era crear “un banco de cría” de rinocerontes negros (diceros bicornis) en el santuario de Tsavo, a fin de aumentar la población para luego trasladar “los rinocerontes sobrantes” a otros “santuarios seguros” y fomentar el aumento de la población. El cambio de ubicación se hizo en el marco de un plan con la colaboración del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, según sus siglas en inglés).

Paula Kahumbu, directora de Wildlife Direct, una organización de bienestar animal, ha pedido a las autoridades que asuman la responsabilidad y expliquen lo que sucedió. “Los rinocerontes están muertos, tenemos que decirlo abiertamente cuando sucede y no una semana o un mes después”, ha dicho. “Algo no funcionó y queremos saber qué”, informa la agencia Efe.

A finales de 2017, Kenia tenía una población de 1.258 rinocerontes (745 rinocerontes negros, 510 rinocerontes blancos meridionales y 3 rinocerontes blancos del norte; el único rinoceronte blanco del norte superviviente murió en marzo pasado, por lo que solo quedan dos hembras). Estas cifras reflejan un importante crecimiento en el número de ejemplares, desde los menos de 400 que había en los años 80. La población total de rinocerontes negros de África se cifra en unos 5.500 ejemplares.

El KWS hizo pública una nota el 26 de junio en la que aseguraba: “A pesar de los éxitos, las amenazas continúan persistiendo, incluida la caza furtiva debido a la mayor demanda de cuerno de rinoceronte, recursos financieros inadecuados y un espacio seguro limitado para expandir el rango de rinocerontes. Con los crecientes desafíos, invertir en la conservación del rinoceronte se ha convertido en una empresa costosa que requiere la colaboración de todos los socios de conservación relevantes y las agencias gubernamentales”.

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