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La organización ecologista Sea Sheperd acusa al ballenero ‘Hvalur8’ de matar a uno de los especímenes protegidos. La última caza de este animal fue en 1978 en España.

La organización ecologista Sea Sheperd ha acusado al ballenero islandés ‘Hvalur 8’ de asesinar y descuartizar a un espécimen de ballena azul el pasado sábado por la tarde. En un comunicado emitido en su portal web, la oenegé ha afirmado que no se había tocado a ninguna ballena azul desde hacía medio siglo y ha denunciado que la tripulación del barco llegó a hacerse fotos al lado y encima del animal.

El capitán Paul Watson, fundador de Sea Sheperd, ha afirmado que “no puede haber ninguna justificación legal por este crimen” y apelará a las autoridades islandesas para que intervengan. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, la última captura de ballena azul deliberada fue en España en 1978, hace 40 años.

Híbrido entre ballenas

El animal podría tratarse de un mestizo entre una ballena de aleta y una ballena azul, pero el doctor Phillip Clapham, del Centro de Ciencias Pesqueras de Alaska, asegura que tiene todas las características de ser un espécimen original. El fundador de la oenegé respalda la idea del científico y en el mismo comunicado ha afirmado que sabe reconocer a una cuando la ve. “He visto a bastantes en la superficie por el oeste de Australia o la costa de California y lo que ha matado Loftsson (dueño del ballenero) es una de ellas”, ha afirmado el capitán Watson.

Mark Simmonds, científico marino de la Humane Society International (HSI), afirma que el animal era o bien un espécimen joven de ballena azul o un híbrido, pero según declaraciones de la oenegé varios científicos han contactado con ellos para confírmales que en efecto se trataba de una ballena azul.

Nicola Beynon, jefa del HSI en Australia, asegura que se deberán llevar a cabo pruebas de ADN para saber si se trata de una mezcla o no. De acuerdo con el medio neozelandés Stuff para la científica es “imperdonable matar a una ballena azul”. “Esto debería ser una llamada para acabar con el comercio de ballenas, una actividad que no encaja en pleno siglo XXI”, ha apuntado.

 

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