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El año pasado, Jordania, Arabia Saudita y la Autoridad Palestina advirtieron a Israel sobre la creciente actividad de Turquía en Jerusalén Este, que según ellos es parte de un intento del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, de “reclamar su propiedad sobre el tema de Jerusalén”.

Altos funcionarios en Ammán y Ramala aseguraron que Turquía está extendiendo su influencia en los barrios árabes de Jerusalén. Oficiales de las FDI dijeron a Haaretz que están al tanto de la situación y que el tema ahora está recibiendo más atención.

Los intentos de Turquía de ganar influencia en Jerusalén Este han sido monitoreados por los servicios de seguridad de Israel durante más de un año. Fuentes israelíes mencionaron una serie de métodos por los cuales Turquía está aumentando su presencia en la ciudad, incluyendo donaciones a organizaciones islámicas en vecindarios árabes; viajes a Turquía organizados por grupos islamistas, algunos estrechamente vinculados al Partido Justicia y Desarrollo (AKP) de Erdogan, que han llevado a miles de ciudadanos turcos a Jerusalén durante el año pasado; y la presencia de activistas turcos en manifestaciones en del Monte del Templo (conocido por los musulmanes como Haram al-Sharif).

Funcionarios jordanos han acusado a Israel de “dormir en sus laureles” con respecto al fenómeno. También han afirmado que Israel reaccionó lentamente ante la creciente presencia de Turquía en Jerusalén Este para no dañar el acuerdo de reconciliación firmado entre ambos países a principios de 2016.

Los oficiales señalaron que Jordania y la Autoridad Palestina expresaron su preocupación por el fenómeno. Sin embargo,rechazaron la idea de que Israel no había adoptado medidas.

El fenómeno alcanzó su pico el año pasado cuando cientos de ciudadanos turcos participaron en los enfrentamientos contra oficiales de policía durante las oraciones del viernes en la mezquita Al-Aqsa. Las autoridades israelíes han detenido y deportado a algunos activistas turcos, impidiendo que volvieran a ingresar a Israel.

A pesar de que la actividad turca se ha calmado en los últimos meses, sigue siendo una preocupación constante. Dijeron que Turquía invierte en organizaciones e instituciones en Jerusalén Este, incluso a través de grupos islamistas relacionados con el AKP.

“Están tratando de comprar propiedades y fortalecer su posición política”, dijo una fuente de la Policía de Israel. “Su actividad también es motivo de preocupación para la Autoridad Palestina, que no quiere que otro país intervenga en Jerusalén Este”.

El mes pasado, poco después de que Turquía ordenara al embajador israelí que abandonara Ankara tras la muerte de unos 60 manifestantes palestinos en la frontera con Gaza el 14 de mayo, Israel tomó represalias y pidió al cónsul general turco en Jerusalén que deje el país. Fuentes israelíes afirmaron que el cónsul, miembro del AKP, participó en los esfuerzos de Turquía para ganar influencia en Jerusalén Este, e incluso ayudó a grupos islamistas vinculados con el IHH, la organización detrás de la flotilla turca a bordo del Mavi Marmara que en 2010 intentó romper el bloqueo naval del enclave palestino.

Jordania se preocupa que las actividades de Turquía amenacen su posición como custodio de los lugares sagrados del Islam en Jerusalén y la Autoridad Palestina teme que el apoyo de Turquía impulse a grupos islamistas que se oponen a ella y se identifican ideológica y políticamente con Hamás, su rival en Gaza.

Mientras tanto, Arabia Saudita ha expresado su preocupación de que Erdogan intervenga en Jerusalén para fortalecer su imagen en todo el mundo árabe e islámico, y presentarse como el único líder que se enfrenta a Israel y a la administración de Trump.

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