Compartelo con Todos!

Debido a los restos de drogas que se acumulan en los ríos europeos.

Las drogas no son buenas para nadie, tampoco para las angulas. Las diminutas concentraciones de cocaína vertidas a los ríos hacen que las anguilas no sólo se vuelvan hiperactivas, sino que sufren desgaste muscular, deterioro de las branquias y cambios hormonales.

El impacto de los rastros de cocaína en la fisiología de las anguilas europeas podría estar dificultando sus épicas migraciones a través de los océanos para reproducirse, según investigadores que examinaron el impacto de la droga. Las anguilas fueron expuestas a 20 milmillonésimas de un gramo de cocaína por litro (20ng/l) de agua durante 50 días. Las anguilas expuestas a la cocaína estaban “hiperactivas” y su músculo esquelético mostraba evidencia de lesión grave, incluyendo ruptura e hinchazón muscular.

Incluso después de haber entrado en “rehabilitación” – aguas limpias – durante 10 días todavía había anguilas con músculos dañados y niveles elevados de cortisol. Esta hormona del estrés puede causar un desperdicio de grasa, y las anguilas europeas en peligro de extinción necesitan reservas de grasa para migrar con éxito al Mar de los Sargazos, donde se reproducen.

“Todos los tejidos afectados por la cocaína juegan un papel clave en la supervivencia de los peces”, dijo Anna Capaldo de la Universidad de Nápoles Federico II y el autor principal del estudio, publicado en ‘Science of the Total Environment’. “Es probable que las anguilas expuestas a la cocaína tengan un rendimiento reducido. Por ejemplo, el deterioro de las branquias podría reducir la capacidad respiratoria de las anguilas; un músculo dañado podría reducir su capacidad de nadar”.

Las diminutas concentraciones de cocaína en las pruebas de laboratorio equivalen a los niveles de rastros de cocaína encontrados en ríos y sistemas de agua, particularmente cerca de las principales ciudades. Estudios anteriores han encontrado cocaína en ríos británicos o italianos. Por ejemplo, en Londres, los investigadores encontraron 17 mil millonésimas de un gramo de benzoylecgonina por litro (17ng/l), un metabolito excretado en la orina de los consumidores de cocaína.

En un río italiano había 183 mil millonésimas de benzoilecgonina (183 ng/l) y 44 mil millonésimas de cocaína por litro (44 ng/l). El pasado octubre de 2017 el subdirector general adjunto de Infraestructuras y Tecnología del ministerio, Ángel Cajigas Delgado, advertía de que la mitad de las masas de agua de España no está en buen estado ecológico y muchas de ellas presentan contaminantes como ibuprofeno, disruptores endocrinos o drogas en las aguas residuales.

El impacto de las drogas ilegales, así como de los antibióticos y otros contaminantes en las anguilas podría ser aún más grave, dijo Capaldo: “Un río contaminado no sólo tendrá cocaína, sino también, por ejemplo, THC, morfina, MDMA, pesticidas, metales pesados, fenoles y antibióticos. Todas estas sustancias pueden interactuar entre sí, y los efectos resultantes son impredecibles. Por lo tanto, los daños que puede sufrir una anguila salvaje dependen del tipo de contaminación del curso de agua, que está relacionada con las actividades humanas circundantes”.

Según Capaldo, se necesita más investigación para examinar cómo el daño muscular de las anguilas puede perjudicar su migración y su éxito reproductivo y para establecer con precisión cómo la cocaína causa tanto daño a su fisiología.

No hay comentarios