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La noche del intercambio de fuego en la frontera con Gaza indica un cambio fundamental en la situación de seguridad. Israel y Hamás están ahora en una realidad completamente diferente a la que existía en la Franja de Gaza durante casi cuatro años desde el final de la Operación Margen Protector.

El principal logro de esa operación desde la perspectiva israelí -la relativa calma que gradualmente restauró la sensación de seguridad de quienes viven cerca de la frontera con Gaza- se está erosionando. Ese logro ha sido reemplazado por manifestaciones violentas, con bajas en el lado palestino, cometas incendiarios que queman campos y bosques israelíes, y ahora cohetes y proyectiles de mortero.

Esta es la segunda vez en menos de tres semanas que las organizaciones palestinas, lideradas por Hamás y la Yihad Islámica, han lanzado una cantidad excepcional de cohetes y proyectiles de mortero al Neguev. El 29 de mayo, hubo más de 150; el martes por la noche, 45. La forma en que se desarrollan estas cosas es conocida; cuando se reduce el tiempo entre los brotes y los números alcanzan tales niveles, se acerca otra acción militar similar a la Operación Margen Protector.

Sin embargo, este no es un decreto del destino. El verano de 2018 no es idéntico al verano de 2014. En ambos casos, la inteligencia israelí ha evaluado que Hamás no tiene interés de iniciar una guerra. Pero hace cuatro años, las llamas fueron avivadas por los sucesos en Cisjordania: el secuestro y asesinato de los tres adolescentes en Gush Etzion. Cuando se descubrieron los cuerpos de los jóvenes, había una átmosfera de guerra en el ámbito público y político, que también intensificó las respuestas del gobierno a la tensión con Hamás en la Franja de Gaza. Una semana después, estalló la guerra. Esta vez, a pesar de la ira por los campos quemados, no hay la misma presión.

El esfuerzo de Hamás para promover las manifestaciones cerca de la valla desde fines de marzo no ha producido muchos beneficios. Las bajas provocaron la condena internacional y engrasaron un tanto las ruedas del movimiento BDS, pero no produjeron concesiones prácticas por parte de Israel. En cambio, con los cometas, un método más simple, Hamás logró eludir las maniobras de bloqueo de las FDI a lo largo de la valla.

En un intento de detener el lanzamiento de los cometas y globos incendiarios, el ejército comenzó a disparar tiros de advertencia cerca de las células que los preparan. Cuando eso no ayudó, las FDI atacaron los bastiones y almacenes de Hamás. Ahora, Hamás y la Yihad Islámica están tratando de cambiar la ecuación, como anunciaron el miércoles. A partir de ahora, lanzarán cohetes y proyectiles de mortero al Neguev por cada ataque israelí.

Algunas consideraciones de Hamás se relacionan con asuntos internos. La apertura del cruce de Rafiah por parte de los egipcios durante el Ramadán alivió la presión de alguna manera (los egipcios también permitieron el ingreso de más de 800 camiones de suministros a la Franja de Gaza). Pero el liderazgo de Hamás en Gaza está preocupado por la terrible situación de la infraestructura en Gaza, combinada con las sanciones económicas de la Autoridad Palestina y los recortes de sueldos a sus propios funcionarios en la Franja. En julio, los sueldos del personal de la UNRWA también se verán reducidos significativamente debido a las medidas de EE.UU. contra la agencia.

Esto está afectando a los trabajadores en la Franja de Gaza. Al parecer, al menos parte del mensaje de Hamás está dirigido a la Autoridad Palestina, a través de Israel. Hamás cree que Israel, por sus propias razones, no quiere un enfrentamiento militar en la Franja de Gaza y considera que la continua fricción podría impulsarlo a ayudarlo a obtener más fondos del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas.

Mientras tanto, los propagandistas del primer ministro Benjamín Netanyahu están atacando al ejército por ser blando ante el terrorismo de Gaza, desde los cometas hasta los cohetes, como si el gobierno no fuera quien determinara la política hacia la Franja. En una ceremonia de graduación de oficiales el miércoles, Netanyahu y el ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, se conformaron con amenazas generales.

El ministro de Educación, Naftali Bennett, sigue exigiendo apuntar directamente a los lanzadores de cometas, que no son “niños inocentes de 8 años”, como él mismo lo dice. Pero las órdenes de la esfera política siguen siendo las mismas: el norte es más importante que Gaza, y en Gaza se trata de bloquear y contener. Mientras Netanyahu pueda evitarlo, Israel no irá a la guerra en Gaza.

El informe de la Contraloría General del Estado sobre la Operación Margen Protector criticó al gobierno y al Consejo de Seguridad Nacional por no formular una estrategia israelí para la Franja de Gaza, por no discutir alternativas políticas en la víspera de la operación, y por no actuar para mejorar la infraestructura en Gaza (que se ha deteriorado aún más desde entonces), a pesar de las advertencias del Coordinador de las Actividades Gubernamentales en los Territorios.

Un alto comandante de las FDI que participó en las conversaciones tras la Operación Margen Protector y que desde entonces dejó el ejército dijo que podía predecir, con gran probabilidad, cómo irían las negociaciones indirectas con Hamás en El Cairo tras la próxima ronda de enfrentamientos. Cualquier tema que se discuta entonces, se puede y debe discutir ahora.

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