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Mientras los turistas intentan abandonar el lugar, sus habitantes tratan de recuperar la normalidad que el huracán se llevó.

El pasado 6 de septiembre, el huracán Irma dañó o destruyó hasta el 70 % de los edificios de la isla caribeña de San Martín. Además, muchos residentes se quedaron aislados por la interrupción de casi todas las comunicaciones y en peligro por la falta de orden público.

Las personas que se encuentran en ese lugar aseguran que se producen saqueos generalizados por la escasa presencia policial y militar.

En las calles se acumulan basura y escombros y en la gasolineras se forman largas colas. Los residentes se agrupan en los pocos inmuebles que quedaron indemnes y tratan de acostumbrarse a la casi completa oscuridad que impera en el lugar.
Por su parte, cientos de turistas tratan de salir de San Martín y decenas de ellos hacen colas a la entrada del aeropuerto Princesa Juliana, de cuyo letrero solo han quedado cinco grandes letras.

“No podemos dormir en paz a causa de los ladrones”, ha explicado Yovanny Roque, mientras que una ciudadana francesa que pasó una noche bajo los restos de una casa destruida confirmó que pernoctaba “con una pistola”.

“No hay comida ni agua”, comentó Germania Pérez, residente en la isla, mientras que Evelyne Cornilliau, quien vive en San Martín desde hace 50 años, también teme que “no tengamos suficiente”.

“Los franceses y neerlandeses están haciendo muy, muy poco para sacar a su gente” y el saqueo y la violencia son mucho peores de lo que vio tras el paso del huracán Katrina por Louisiana (EE.UU.), comentó el estadounidense Jim Goldman, propietario de un restaurante en la isla.

Las clases están suspendidas a causa de graves daños en las instalaciones educativas y las autoridades aseguran que pasará más de un mes antes de que se reanude la actividad en las aulas.

Asimismo, la temporada turística de San Martín también ha recibido un duro golpe y tiene pocas opciones de reanudar su actividad pronto. Normalmente, comienza en noviembre, cuando las personas que viven en Norteamérica y Europa llegan para huir del frío.

Pocos días después de sufrir esta desgracia, San Martín podría volver a ser golpeada a finales de esta semana por el huracán José.

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