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Arqueólogos descubrieron un Mikvá o Mikvé (tanque usado para bautismos judíos) en las ruinas de Maquero, una fortaleza construida por el vasallo del Rey romano Herodes, en la región de Jordania, en la costa este del Mar Muerto. La fortaleza habría sido el lugar donde Salomé bailó y Juan el Bautista fue decapitado.

La fortaleza de Maquero fue erguida en una colina prominente a 32 kilómetros al sudeste de Madaba. El lugar del baño ritual de Mikvá, usado para la purificación fue aparentemente construido para el uso personal de la familia real de Herodes.




El tanque es el mayor de su tipo que se haya encontrado en Jordania. Posée 12 escalones y una piscina de reserva, conteniendo agua para llenar la piscina principal cuando el agua se acabara.

Además de sus dimensiones, la arquitectura se parece mucho al Mikvá descubierto en Qumran, del otro lado del Mar Muerto, en Israel, que anteriormente era considerado como único.

El Mikvá gigante fue encontrado a 3 metros debajo del patio real, donde permaneció escondido por 2000 años, enterrado por arena y piedras. Originalmente había sido equipado con un techo de piedra abovedado.

La investigación arqueológica de Maquero fue realizada por primera vez en 1968 por la Misión Americana Bautista Arqueológica, liderada por E. Jerry Vardamann.

Las excavaciones más recientes fueron realizadas con un equipo de excavadoras occidental, de casi 9.2 metros de altura. Por primera vez, desde el inicio, las dimensiones extraordinarias de la ciudadela del desierto de Herodes fueron reveladas.

Las excavadoras también encontraron una gran cisterna subterránea con 18 metros de profundidad, que irrigaba los jardines de la fortaleza del desierto del Mar Muerto y los baños de estilo romano. El análisis arqueológico mostró que la cisterna permaneció en uso durante todo el período herodiano.




Las excavadoras también descubrieron decenas de monedas romanas, así como 47 fragmentos de cerámica quebrados inscritos con letras arameas.

Donde Salomé danzó

En verdad, Herodes – conocido como el Gran constructor de la antigüedad – no fue el creador de este Palacio real en Jordania. Éste era de origen hasmoneano, y había sido erigido por el rey Alexander Jannaeus cerca del año 90 a.C., en un planalto conocido como Mukawir, que se eleva a 800 metros de altitud por encima del Mar Muerto. Lo que Herodes hizo fue reformar y reconstruir la fortaleza que Jannaeus ya había construido.

Maquero tuvo una importancia estratégica para la defensa de Judea, en parte, gracias a la visión que ofrecía de su capital, Jerusalén. Los escritos rabínicos relatan que el uso de los sacrificios podía ser visto subiendo de los altares del templo herodiano en Jerusalén, desde Maquero (Mishná 3, Tamid 3.8).

Cualquier ejército que se aproximara a Jerusalén desde el este, primero debería ocupar Maquero. Las señales de humo podían ser vistas en las paredes de la fortaleza, y alertar a las otras ciudades sobre los enemigos.

Fue allí que, de acuerdo con el historiador Flavio Josefo, Salomé danzó para Herodes Antipas.

Decapitación de Juan el Bautista

Poco antes de la Pascua en el año 32 d.C., el rey Herodes realizó una gran celebración por causa de su aniversario en Maquero. Durante las festividades invitó a la princesa Salomé para que danzara delante de sus invitados.

El rey quedó tan satisfecho con la presentación de Salomé qué le prometió cualquier cosa que ella pidiese, incluso hasta la mitad de su reino. Bajo el consejo de su cruel madre, de acuerdo con la historia, la sobrina de Herodes pidió la cabeza de Juan el Bautista como “premio”.

De acuerdo con Josefo, Juan el Bautista fue llevado a la prisión de Maquero y decapitado en aquella fortaleza (“Antiguidades Judías”, libro 18, capítulo 5, par. 2 Loeb 18.119).

Los arqueólogos también reconstruyeron dos antiguas columnas herodianas de estilo dórico de 3.8 metros de altura que estaban en el patio real, donde Salomé habría danzado, y otra de estilo jónico de 4.7 metros de altura que estaba en pie en el palacio en la casa de baño.

Fuente: Guiame

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