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“Nueva Jerusalén”, enclavada en la tensa región de Tierra Caliente, (Michoacán, México) vive en otros tiempos inspirados en un dogma propio, no solo porque no aplica el horario de verano, sino porque rezan casi todo por el inminente “fin del mundo”.

En “la única teocracia de México”, fundada en 1973 por una campesina vidente de nombre Gabina Romero —conocida como ‘Salomé’—, está prohibido leer diarios, usar computadora, ver televisión, escuchar radio o practicar deportes que utilicen pelotas “por su semejanza con la tierra”.




De acuerdo a sus conceptos la virgen del Rosario explicó a ‘Salomé’ que, ante el inminente fin del mundo, debía crear un pueblo en su nombre y en el del sacerdote Nabor Cárdenas (1910-2008) quien, en desacuerdo con el Concilio Vaticano II, fue a buscar gente de Michoacán, Guerrero, Chiapas y Oaxaca para conformar una comunidad con el argumento de que pronto se acabaría la Tierra.

Para convencer a esas personas, supuestamente atestiguaron milagros, como la resurrección de un joven y la sanación de tullidos. Además, el libro ‘Cara de diablo’ relata que Cárdenas envió una carta al papa Pablo VI para indicarle que le dejara su lugar en el Vaticano y describe cómo Mamá Salomé y Papá Nabor —los apodos de los líderes— ordenaron sacerdotes propios y fueron excomulgados por la Iglesia católica.

Religioso y del PRI

Nabor Cárdenas tuvo una relación fraterna con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que dominó la vida política de México durante gran parte del siglo XX, tras la Revolución mexicana. El religioso “se sentaba a la mesa con gobernadores” y entraba a la residencia oficial de Los Pinos porque era primo del expresidente Lázaro Cárdenas, quien le habría financiado sus proyectos a pesar de ser “un comunista anticlerical radical”.

Conflicto por la educación

Hoy en día, Nueva Jerusalén está habitada por 3.000 personas divididas: alrededor de 2.000 están con Martín de Tours, mientras que el resto lo rechazan, pues tienen un punto de vista más moderado sobre la religión y quieren que sus hijos vayan a la escuela. El cisma también se refleja en la política, pues los primeros todavía apuestan por el PRI y los segundos por el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Estas disputas por el poder han provocado, al menos, tres asesinatos.

En julio de 2012, saltó a la luz pública nacional un conflicto por la educación y las escuelas en Nueva Jerusalén. Hombres con mazos demolieron el único centro educativo del lugar y quemaron libros de texto y la bandera de México. El sector disidente intentó que sus hijos tomaran clases en una casa. Así, recibieron a la Policía con cantos y, cuando los agentes se apostaron en la entrada del pueblo, cantaron y bailaron frente a ellos: “estamos en calma. Si pasa algo, será la voluntad de Dios”.

La escuela demolida fue reconstruida, pero continúa latente el conflicto entre los sectores moderado y laico por la educación de los menores: en el regreso a clases de 2016, el sector afín a Martín de Tours tomó el control de preescolar, primaria y secundaria para introducir mensajes religiosos y organizar ‘cátedras’ con mensajes de la Virgen del Rosario.

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