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Christy Sheats no se lo pensó dos veces y apretó el gatillo. De nada sirvieron las súplicas de su marido Jason para que no lo hiciera. Primero acabó con la vida de su hija de 17 años, Madison, y luego disparó a la mayor, Taylor, de 22 años, cuando herida trataba de escapar.

Este trágico suceso ha conmocionado a Estados Unidos y al suburbio acomodado del condado de Fort Bend, en Houston, Texas donde vivía la familia Sheats.

¿Qué pasó por la cabeza de Christy para acabar con la vida de sus propias hijas? “Ella quería hacerme sufrir”, declaró a la prensa Jason Sheats. Él le había pedido el divorcio y pensaba decírselo a las jóvenes durante una reunión familiar, según informa la cadena BBC.

Pero el reencuentro terminó bañado en sangre. Madison y Taylor murieron a manos de su madre y ésta, de la policía, cuando se negó a entregar el arma.

A sangre fría

“Por favor no lo hagas. Son nuestras hijas. Haremos lo que quieras, te lo prometo”,le suplicó Jason cuando vio a su mujer empuñando un arma. Pero Christy no se lo pensó dos veces y disparó sobre Madison, la más pequeña.

 




“Por favor no lo hagas, perdónanos”. “No apuntes con el arma a mi hermana”, se puede escuchar a Taylor en una grabación que ha sido difundida por las autoridades.

Los ruegos desesperados de padre e hija no sirvieron para nada. Christy mató a Madison de un tiro en la cabeza y disparó sobre Taylor cuando trataba de escapar malherida. La joven terminó falleciendo en la ambulancia que la trasladaba al hospital Texas Medical Center.

El historial psiquiátrico de Christy era largo. Desde 2012 padecía depresiones y había intentado suicidarse en tres ocasiones mezclando pastillas y alcohol. Los altercados familiares eran frecuentes. En los últimos cuatro años, la policía había acudido 14 veces al domicilio conyugal. Pero lo que peor encajó fue saber que su marido quería acabar con su matrimonio y decidió vengarse matando a lo que el hombre más quería: sus dos hijas.

 




 

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