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Aquí les presentamos un estudio bíblicos sobre las 7 Cosas que Debemos Saber Para Entender la Profecía de los Últimos Días.

Introducción

Con todas las tormentas mortales, terremotos, guerras y enfermedades que están dominando las noticias diarias, no es de sorprendernos que unos estudios recientes muestren un interés, que ha aumentado muy rápidamente, sobre la profecía de los últimos días. Aun los incrédulos están pensando si es que el fin está cerca. Lo que es sorprendente es lo poco que muchos cristianos en realidad conocen sobre la profecía, especialmente ya que esta comprende como el 30% del contenido total de la Biblia, que es más que cualquier otro tema.



Con pocas excepciones, los seminarios no la enseñan, así que los predicadores no la predican; y, por lo tanto, los cristianos no la conocen. Es raro escuchar un mensaje que explique la importancia de la profecía en el caminar de un creyente con el Señor. Y, a pesar de eso, la Biblia le dedica más espacio a la profecía de los últimos días que lo que le dedica a todas las enseñanzas de Jesús.

Cuando se le pregunta a los cristianos por qué no estudian la profecía más seriamente, las respuestas más comunes son: 1) porque los asusta, o 2) porque los confunde. Ambas respuestas nacen de una falta de conocimiento. Para el verdadero creyente, la profecía ni asusta ni confunde, sino que es la clave para poder comprender el plan de Dios para la humanidad.

El propósito de este libro es poder dar una base sólida para un mejor estudio de la profecía bíblica. Cuando el cimiento de un edifico es estable y sólido, toda la estructura es fuerte y puede soportar las fuerzas que de otra manera lo debilitarían y aun podrían derribarlo. De la misma manera es cuando el cimiento de nuestro estudio es sólido. De esta forma, ningún argumento de los burladores ni de los incrédulos podrá sacudirnos o debilitar nuestra fe. Así que empecemos.

Siete Cosas que Usted Debe Saber

Existen siete piezas de información que son esenciales para poder entender la profecía de los últimos días.

Estas son las piezas que forman el cimiento fuerte que necesitamos. Estas son,

1). La Secuencia de los Eventos Principales del Fin de los Tiempos,

2). El Destino de los Tres Componentes de la Humanidad,

3). El Propósito y Duración de la Gran Tribulación,

4). El Propósito del Rapto,

5). Las Condiciones que Rodean la Segunda Venida,

6). El Propósito y Duración del Milenio, y

7). La Eternidad.

Una vez que las hemos aprendido, estas siete cosas nos ayudarán a evitar errores que han desviado a otras personas fuera de la escena. Las podemos llamar perspectivas o visión de conjunto, o como queramos, pero esta combinación de hechos nos dará la habilidad de colocar todos los versículos proféticos de la Biblia dentro de su propio contexto.



La Secuencia de los Eventos Principales del Fin de los Tiempos

Lo primero es saber lo que está sucediendo y cuándo. El estudio de la profecía se vuelve verdaderamente confuso si no conocemos la secuencia dentro de la cual ocurrirán los eventos principales del final de los tiempos. En realidad, el orden es muy lógico y una vez que lo hemos aprendido, nos daremos cuenta del porqué no lo habíamos pensado antes.

La mejor manera de poder encontrarlo es haciendo un ejercicio que en el mundo de los negocios se conoce como el calendario retrospectivo. Esto requiere ir hasta el mismo término del proceso e identificar el resultado final. Entonces se hace una lista de cosas que miran hacia atrás, o sea, retrospectivamente, y que son necesarias ejecutar en el presente para poder obtener el resultado final deseado. Es más sencillo de lo que parece, y es más fácil en la profecía que en los negocios porque hay mucho menos eventos que organizar.

Enumeraremos los eventos principales de primero para luego organizarlos.

Casi todas las personas saben acerca de la Segunda Venida y la Eternidad, y muchas otras también han escuchado sobre del Rapto de la Iglesia y la Gran Tribulación. Pero también tenemos el Reino Milenial, la Semana Setenta de Daniel, las batallas de Ezequiel 38-39 y del Salmo 83 e Isaías 17; esto es un total de nueve eventos principales que se encuentran aún por suceder en el futuro cercano. Ahora procedamos a organizarlos, empezando con el resultado final y yendo hacia el comienzo. Como es el caso con la lista de muchas cosas, el orden en el que algunos eventos sucederán es obvio mientras que el de otros es menos obvio, y al principio ninguno de estos eventos pareciera calzar en ningún lugar del todo. Entonces, ordenaremos los más obvios de primero.

¿Qué Estamos Esperando?

Todos creemos que la eternidad es el resultado final así que empezando desde ese final y yendo hacia atrás comenzamos allí. Pero los últimos eventos principales descritos en detalle en la Biblia son la Era del Reino o Milenio, que es el reinado de Cristo de 1.000 años en la tierra, el cual es distinto y antecede a la eternidad.

El último capítulo de Apocalipsis describe la existencia de árboles a cada lado del río de la vida y que dan un fruto diferente cada mes (Apocalipsis 22:1-2). Eso quiere decir que el tiempo aun existe y la eternidad, por definición, es la ausencia del tiempo. De eso hablaremos más adelante. Por ahora conformémonos con mencionar solamente que la eternidad no puede suceder sino hasta que finalice el Milenio.

Y obviamente, el Milenio no puede empezar sino hasta la Segunda Venida de Cristo, porque en ese momentoes que el Señor retorna para establecerlo. Y según Mateo 24:29-30 la Segunda Venida no puede suceder sino hasta el final de la gran tribulación. Y eso no puede suceder sino hasta que el anticristo se sitúe en el Templo en Jerusalén declarando que es Dios (2 Tesalonicenses 2:4). Ese es el evento que Jesús advirtió a Israel que observaran como la gran salva del inicio la gran tribulación. Jesús le llamó “la abominación desoladora” en Mateo 24:15-21. Daniel 9:27 indica que esto sucederá a la mitad del último período de siete años, al cual los eruditos le llaman la Semana Setenta de Daniel. (Vea el Apéndice 1 al final del libro para un comentario completo de la Semana Setenta de Daniel.)

Pero la abominación desoladora no puede suceder sino hasta que haya un templo judío. En Israel no ha habido un Templo desde el año 70 d.C. y no lo habrá sino hasta que los judíos oficialmente decidan que necesitan uno. Ellos no necesitarán uno sino hasta que Dios reinstaure la relación del Antiguo Pacto, porque el único propósito del Templo es para adorarlo a Él de acuerdo con los requisitos del Antiguo Pacto.

Esto señala el inicio de la Semana Setenta de Daniel. Y la Semana Setenta de Daniel no puede empezar sino hasta que la batalla de Ezequiel 38-39 se gane porque Dios va a utilizar esa batalla para despertar a Israel y así reinstalar Su pacto con ellos (Ezequiel 39:22).En Romanos 11:25 Pablo dijo que Israel ha sido endurecido hasta que se alcance la totalidad de los gentiles, lo cual es una referencia al Rapto de la Iglesia, después del cual todo Israel será salvo. Eso quiere decir que el Rapto tiene que suceder antes de la Batalla de Ezequiel 38. (El Apéndice 2 contiene una explicación detallada de Ezequiel 38-39.)

¿Pudo entender Eso?

Hasta el momento cuando colocamos la secuencia de los eventos principales en su orden apropiado, se aprecian como sigue:

El Rapto de la Iglesia

La Batalla de Ezequiel 38

Comienza la Semana Setenta de Daniel

La gran tribulación.

La Segunda Venida de Cristo

El Milenio

La Eternidad

Para todas aquellas personas que leen las Escrituras tal y como fueron escritas, solamente hay dos eventos en esta secuencia que están sujetos a debate en cuanto al momento de su cumplimiento. Estos son el Rapto y la Batalla de Ezequiel 38, que son los primeros dos eventos de nuestra lista. Estos son los dos eventos que mencioné que son los menos obvios.

Así que intentemos descubrir porqué los hemos puesto en ese lugar en la secuencia. Si mantenemos nuestra secuencia retrospectiva en mente, empezaremos con la Batalla de Ezequiel y retrocedamos al Rapto.

Yo manifestaré mi gloria entre las naciones. Todas ellas verán cómo los he juzgado y castigado. Y a partir de ese día, los israelitas sabrán que yo soy el SEÑOR su Dios.Entonces sabrán que yo soy el SEÑOR su Dios, quien los envió al exilio entre las naciones, pero que después volví a reunirlos en su propia tierra, sin dejar a nadie atrás. Ya no volveré a darles la espalda, pues derramaré mi Espíritu sobre Israel. Yo, el SEÑOR, lo afirmo. (Ezequiel 39:21-22, 28-29).

El Señor ha declarado con toda claridad, que utilizará la Batalla de Ezequiel para despertar espiritualmente a Su pueblo y llamar a Israel de todas las partes de la tierra. Esto dará como resultado la reinstauración de la relación del Antiguo Pacto, reanudando la largamente detenida profecía de las Setenta Semanas de Daniel para que se cumpla la última semana, lo cual requiere que un templo haya sido construido. Sin ese templo no hay forma para que Dios pueda mantener Su pacto.

Esto fue demostrado una vez en la historia durante el cautiverio en Babilonia. Cuando Nabucodonosor destruyó el Primer Templo, Israel dejó de existir. Pero tan pronto Ciro de Persia derrotó a Babilonia y liberó a los judíos, estos retornaron a Israel y comenzaron a construir el Templo antes de hacer cualquier otra cosa.

Sin un templo no se puede hacer el sacrificio de expiación por el pecado y sin ese sacrificio los judíos no se pueden acercar a Dios.

Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento se refieren a un templo en Israel al final de la era.

La única razón para la existencia de un templo es poder efectuar las ordenanzas del Antiguo Pacto. Pero el construir uno en este momento produciría tal alboroto que nadie en su sano juicio lo consideraría por ahora.

Solamente la exigencia unificada del pueblo de Israel, acompañada de la callada aceptación de sus vecinos musulmanes, haría posible la construcción de un templo. ¿Suena imposible? La Batalla de Ezequiel da como resultado a una nación judía que vuelve a despertar a la presencia de Dios y a una completa derrota de las fuerzas musulmanas que quedan en una posición sin que puedan ejercer ninguna resistencia. Entonces finalmente se presentará la ocasión perfecta para que el templo pueda ser construido. Por estas razones, la Batalla de Ezequiel tiene que suceder en el umbral de la Semana Setenta de Daniel. Y ahora, ¿por qué el Rapto de la Iglesia tiene que anteceder la Batalla de Ezequiel?

Hermanos, quiero que entiendan este misterio para que no se vuelvan presuntuosos. Parte de Israel se ha endurecido, y así permanecerá hasta que haya entrado la totalidad de los gentiles(Romanos 11:25)

Según Ezequiel 37:7-10, Israel renacerá primero en incredulidad. Pablo dijo que Israel permanecerá parcialmente desconocido de Dios hasta que la iglesia gentil haya llegado a su totalidad (un número predeterminado) y haya llegado a su destino. (La palabra griega traducida como “totalidad” era un término náutico con frecuencia utilizado para describir cuando se completaba el número total de la tripulación y de la carga para poder llevar a cabo la misión de la nave. El barco no podía zarpar hasta que esos dos elementos estuvieran completos. La palabra traducida “haya entrado” significa llegar al lugar designado.)

Entonces el velo le será removido a Israel cuando Dios se le revele a Sí mismo otra vez. Como vimos anteriormente, Dios utilizará la Batalla de Ezequiel para iniciar esto al renovar el Antiguo Pacto con Su pueblo, y más tarde hacer la transición de Israel del Antiguo Pacto al Nuevo Pacto durante la gran tribulación (Zacarías 12:10). Recordemos que si ellos no vuelven primero al Antiguo Pacto, no necesitarían un templo.

Dios los está recogiendo donde los dejó.

“Cuando terminaron, Jacobo tomó la palabra y dijo: ‘Hermanos, escúchenme. Simón nos ha expuesto cómo Dios desde el principio tuvo a bien escoger de entre los gentiles un pueblo para honra de su nombre. Con esto concuerdan las palabras de los profetas, tal como está escrito: ’Después de esto volveré y re-edificaré la choza caída de David. Re-edificaré sus ruinas, y la restauraré, para que busque al Señor el resto de la humanidad, todas las naciones que llevan mi nombre. Así dice el Señor, que hace estas cosas conocidas desde tiempos antiguos’ ”.

(Hechos 15:13-18)

Eso fue cerca de 20 años después de la Cruz. La controversia de ese día era si los gentiles debían primero ser judíos antes de ser cristianos. Y si no, ¿qué sería de Israel? El hermano del Señor, Jacobo, les explicó a los apóstoles y a los demás que estaban presentes en el Concilio de Jerusalén, que Israel había sido temporalmente puesto a un lado mientras Dios se enfocaba en la Iglesia. Después que El “escogiera un pueblo para honra de Su nombre” (los cristianos) de entre los gentiles, Él retornaría para construir Su Templo.

La palabra griega para escoger (o tomar) significa llevarse algo o removerlo de su lugar, por lo que el pasaje implica que Él va a tomar a la Iglesia en algún momento para luego regresar a construir Su templo, restaurar a Israel y darle a lo que quedó de la humanidad una última oportunidad para que le busquen.

Estas tres profecías bíblicas ponen en claro que conforme se acerca el final de la era, Dios empezará a preparar a Israel para que de nuevo sea de Él. Pero Él no estará exclusivamente enfocado en ellos sino hasta que haya llevado a nuestro lugar asignado. Y ¿dónde es eso? En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté. (Juan 14:2-3).

Jesús no prometió regresar para quedarse con nosotros aquí en donde nos encontramos ahora, sino que nos llevaría allá, en donde Él está. Después de eso El atenderá el renacimiento de Israel y la construcción de su templo.

A través de las Escrituras el Señor parece estar involucrado ya sea con Israel o con la Iglesia, pero nunca con ambos al mismo tiempo. Jacobo recalca eso en su pronunciamiento referente a la iglesia en Hechos capítulo 15. Todos los líderes de la primera iglesia ahora sabían que una vez que Dios haya alcanzado Sus metas con la Iglesia, se volverá de nuevo a Israel, y eso señalaría el final de la Era de la Iglesia.

Aquí debemos recortar dos puntos críticos. El primero es que la Iglesia no terminó con el pacto de Dios con Israel, sino que solamente lo interrumpió siete años antes de su término programado. Esos siete Años, llamados la Semana Setenta de Daniel deben de cumplirse para completar el Antiguo Pacto.

Y el segundo es que el Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto como lo practican respectivamente Israel y la Iglesia, son teológicamente incompatibles, y por lo tanto, los dos solamente pueden estar presentes al mismo tiempo en la Tierra mientras Israel está fuera de pacto. Para que Israel retorne al Señor, la Iglesia debe de irse.

Por este motivo, el renacimiento de Israel en 1948 y la reunificación de Jerusalén en 1967, son vistos como las señales más importantes de todas de que el fin de la era está encima nuestro.

También, hay dos eventos que no hemos colocado en la secuencia aún, y eso se debe a que no son fáciles de identificar allí. Estos son las batallas del Salmo 83 e Isaías 17. Cuando Israel gane estas dos batallas todos sus enemigos vecinos serán derrotados y entonces entrará en un corto período de paz el cual coloca el escenario para la batalla de Ezequiel (Ezequiel 38:11). Estas son llamadas batallas en vez de guerras lo que significa que serán de corta duración y pueden suceder dentro de un corto período de tiempo. Pueden suceder ya sea antes o después del Rapto pero sí antes de que se lleve a cabo la batalla de Ezequiel 38.

(El Salmo 83 se explica en el Apéndice 3 y seguidamente Isaías 17 en el Apéndice 4.)

Continúa….

 

 

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