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BOGOTÁ (Proceso).- Todos los caminos en Venezuela parecen conducir a una confrontación violenta entre la oposición y el gobierno del presidente Nicolás Maduro. De hecho, ya comienzan las primeras escaramuzas callejeras en las principales ciudades del país, con saldo, las últimas dos semanas, de unos 30 heridos y medio centenar de detenidos.



En Caracas, la militarizada Guardia Nacional Bolivariana reprime las marchas opositoras que intentan llegar a la sede del Consejo Nacional Electoral (CNE) para exigirle a ese organismo, controlado por Maduro, que deje de obstaculizar la convocatoria a un referendo para que los votantes decidan si el presidente debe permanecer o no en el cargo.

Hasta ahora la represión, en la que participan de manera muy activa los grupos de choque chavistas conocidos como “colectivos”, ha sido a golpes, macanazos, perdigones, balas de goma, gases lacrimógenos y tiros al aire.

Pero el clima nacional es tan denso, y el descontento social por la crisis económica y la escasez de alimentos es tan generalizado, que bastará el infortunio de una bala perdida para producir una chispa incendiaria.

“Las condiciones están dadas para un escenario de confrontación física violenta. Es lo que se ve venir aceleradamente”, dice a Proceso el exembajador de Venezuela en México, Vladimir Villegas, exchavista que fue vicecanciller cuando Maduro era ministro de Relaciones Exteriores.

Villegas conoce bien a Maduro y considera que su antiguo compañero de ruta es el principal responsable de la volátil situación del país.

“Lamento que el presidente se haya equivocado –sostiene–, y que no haya escuchado el clamor de la mayoría del país pidiéndole una rectificación, un cambio, un diálogo nacional. Pero él se empeñó en este camino errático que está llevando al país a situaciones que pueden derivar en una tragedia”.

Maduro insiste en que es víctima de una “conspiración internacional” que intenta derrocarlo y de una “guerra económica” promovida por “el imperialismo yanqui y sus aliados internos”.




El pasado martes 17, en una rueda de prensa en el presidencial Palacio de Miraflores, repitió esas tesis mientras mostraba titulares de diarios españoles y estadunidenses informando de las penurias que pasa la gente en Venezuela y de las trabas que pone el mandatario a la realización de un referendo revocatorio previsto por la ley.

Pero la realidad es que la gran mayoría de los venezolanos –70%, según sondeos– no cree la narrativa de la conspiración y considera, en cambio, que el presidente y el gobierno chavista son los principales responsables de la recesión, la hiperinflación, el desabasto de alimentos y medicinas, la inseguridad pública y la creciente pobreza.

En ese contexto de pesadumbre social, la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) recopiló con rapidez hasta nueve veces más de las 197 mil 977 firmas necesarias para activar el procedimiento que permite convocar a un referendo revocatorio, pero el presidente y el CNE parecen empeñados en obstaculizar esa consulta.

La MUD, que en las elecciones legislativas de diciembre pasado obtuvo 67% de las curules de la Asamblea Nacional, optó entonces por tomar las calles para urgir al Consejo Electoral a que haga el proceso de acuerdo con los tiempos que marca la ley.

Y el gobierno, que prohibió las movilizaciones, respondió con represión, con un decreto de estado de excepción y con ejercicios militares que se llevaron a cabo el viernes 20 y el sábado 21, a fin de prepararse para “cualquier escenario”, dijo Maduro.

Fuente: Proceso.com



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